Presencia de anchoas y ostras en el Mar del Norte debido a aumento de temperatura

Por Helmut Reuter, dpa

Las sardinas, anchoas y ostras del Pacífico son propias de aguas más templadas, pero ahora ya se pueden encontrar en la región sur del Mar del Norte, indica la bióloga marina Anne Sell, del Instituto Thünen de Pesca Marina en Hamburgo.

Sin embargo, el aumento de la temperatura no le sienta bien a todos los habitantes de este ecosistema.

Por ejemplo al bacalao. Esta especie, explotada comercialmente a gran escala en el Mar del Norte, prefiere las aguas frías. “Para el bacalao, el calentamiento del Mar del Norte ha tenido un efecto negativo”, agrega la científica Sell, que trabaja desde el año 2005 en el Instituto Thünen y pasa semanas navegando en esta región a bordo de barcos de investigación, tanto en invierno como en verano.

Para el bacalao, el Mar del Norte es el límite sur de su hábitat. Aunque el aumento de la temperatura también le trae ciertas ventajas, ya que las aguas también son más templadas en las regiones más cercanas al Polo Norte, en el Mar de Barents, por lo que su hábitat puede extenderse hacia el norte.

Por el contrario, las sardinas y anchoas, que antes habitaban más al sur, ahora se sienten cada vez más a gusto en el Mar del Norte.

Estudios a largo plazo indican que estas especies ya aparecían en forma aislada en el Mar del Norte en las décadas de 1970 y 1980. Hoy en día, la sardina se ha instalado en esta región y también se observan ejemplares jóvenes de anchoas desplazándose hacia el norte.

Según datos de la Oficina de Navegación Marítima e Hidrografía de Hamburgo, en 2016 la temperatura media del Mar del Norte alcanzó los 11 grados, el segundo nivel más alto desde 1969. En 2014, las aguas fueron aún más cálidas, con una media de 11,4 grados.

Por su parte, el especialista en ecología marina Christian Buschbaum, del Instituto Alfred Wegener de investigación polar y marina, estudia microorganismos en las aguas bajas del Mar del Norte en la costa de la isla de Sylt. El científico se topa allí con numerosas especies provenientes de otras regiones que se han reproducido con gran velocidad debido a que la temperatura del agua es más alta.

Buschbaum cita como ejemplo la ostra del Pacífico, “que hoy aparece en principio en toda la zona de aguas bajas”. Para reproducirse, esta especie necesita una temperatura del agua de por lo menos 18 grados, un nivel que las zonas bajas del Mar del Norte alcanzaron en los últimos años. De este modo, los bancos de mejillones se han convertido en arrecifes de ostras, que no desplazan por completo a los mejillones.

Antes, los largos períodos de heladas mantenían baja la populación de especies introducidas desde otras regiones y que prefieren temperaturas más templadas. Pero en las últimas décadas los inviernos fueron notablemente más templados. “A esto se suman los veranos cálidos”, agrega el especialista en ecología marina.

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