“Estamos ante un fraude y ante un problema institucional indudablemente profundo y es la posesión del presidente ilegítimo”, dijo el lunes Petro en una declaración a medios desde el palacio presidencial en Bogotá.
El mandatario colombiano, quien no reconoce los resultados de las elecciones de este año, ha acusado a la Registraduría Nacional del Estado Civil de eliminar el ‘candado hash’, un mecanismo criptográfico encargado de resguardar la integridad de las actas de escrutinio de los jurados electorales. La Registraduría, por su parte, niega los señalamientos de Gustavo Petro.
Según el mandatario colombiano, en el balotaje presidencial de junio hubo un “fraude electoral algorítmico, sistemático y sobre un volumen de votos enorme”, presuntamente fraguado desde el exterior en contra del izquierdista Iván Cepeda.
En un comunicado publicado por la Presidencia de Colombia, se asegura que “uno de los principales problemas detectados fue la falta de transparencia en el manejo de los datos de escrutinio”. Una vez que cerraron las casillas “se modificó el sistema electoral utilizado en las elecciones locales, parlamentarias y presidenciales”.
Injerencia extranjera y guerra Civil
Petro, que ha señalado la “injerencia” de Trump en la política colombiana por su respaldo explícito a De la Espriella, sugirió el lunes que el presidente electo pretende extraditarlo a Estados Unidos bajo falsas acusaciones. El mandatario aseguró que “dineros extranjeros y empresas extranjeras con la capacidad de cambiar algoritmos” interfirieron en el resultado del proceso electoral.
Petro también avizoró una “guerra civil” por el rechazo que genera ese y otros planes del próximo gobierno.
“Está clarito lo que puede ser una guerra civil en Colombia”, enfatizó el mandatario en el momento cuando presentaba a la prensa su retrato oficial que será exhibido en la casa presidencial junto a los cuadros de otros antiguos jefes de Estado.
Por su parte, la derecha teme un estallido de protestas como las que Petro respaldó contra su antecesor, el derechista Iván Duque, que dejaron decenas de muertos entre 2019 y 2021.
Sin experiencia en política, De la Espriella promete fomentar la inversión privada, recortar el Estado en un 40% e imponer mano dura frente a las guerrillas y carteles narcotraficantes, en medio de la peor crisis de violencia del país en la última década tras intentos fallidos de Petro por negociar la paz con varias organizaciones.