
Panamá, 24 abr (elmundo.cr) – La vicepresidenta y canciller panameña Isabel De Saint Malo indicó que el gobierno tomará medidas para desalentar las oleadas de migrantes cubanos que llegan al país en su ruta hacia Estados Unidos.
En su cuenta de Twitter De Saint Malo, escribió que “habrá que tomar medidas migratorias para desincentivar flujos. Continuamos diálogo con otros países para buscar solución integral”.
La reacción de De Saint Malo se produce en momentos en que miles de cubanos permanecen varados en Panamá, después que Costa Rica y Nicaragua les hayan cerrado el paso.
Los migrantes cubanos, hacen años, salen de la isla hacia Ecuador y de ahí siguen hacia Colombia, Centroamérica y México para llegar a Estados Unidos, su destino final.
Ahora los africanos, especialmente del Congo, también llegan al continente por Brasil para tratar de llegar a Estados Unidos.
Panamá ha sido permisivo con estos flujos irregulares de migrantes cubanos, a los que brinda apoyo humanitario y aloja en albergues. Sin embargo, Costa Rica anunció días atrás que deportará a cualquier persona que ingrese irregularmente a su territorio, como parte de las acciones para contener una ola de migrantes que se aglomeran en su frontera con Panamá.
El endurecimiento de medidas contra la inmigración irregular se dio después de una semana de tensión en el puesto fronterizo de Paso Canoas, donde se registraron sendas manifestaciones airadas de cubanos y congoleños que reclaman el derecho de continuar su ruta terrestre a Estados Unidos.
Costa Rica cerró el paso a estos grupos debido a la negativa de Nicaragua de dejarles pasar por su territorio.
Ante esto, De Saint Malo, indicó que el “tema migrantes debe tratarse como humanitario mientras protegemos Panamá. Es un tema complejo que se rige por convenios internacionales”.
Por su parte el ministro de Seguridad de Panamá, Rodolfo Aguilera, indicó recientemente que las facilidades migratorias estadounidenses para los cubanos son “el imán” que los atrae “en busca de mejores días”, privilegios que muchos cubanos temen perder tras el deshielo diplomático entre Washington y La Habana.