Naciones Unidas: América Latina y el Caribe enfrenta mayor riesgo de inseguridad alimentaria por El Niño

» Durante una mesa redonda de alto nivel, la FAO, FIDA y WFP subrayaron la necesidad de prepararse frente a eventos climáticos extremos.

Innovación para la reducción de riesgos medioambientales en los países del corredor seco centroamericano – Zonificación Agrícola del Riesgo Climático. Monitoreo cultivos y toma datos geoespaciales de las parcelas. Crédito ©FAO/ Katya Erazo Ramos

Santiago/Ciudad de Panamá, 14 may (elmundo.cr) – La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP) refuerzan la coordinación y el apoyo a los gobiernos de América Latina y el Caribe, ante los pronósticos de El Niño.

En una mesa redonda de alto nivel, discutieron medidas de acción temprana, preparación y fortalecimiento de la resiliencia frente a eventos climáticos extremos. A pesar de los avances alcanzados en los últimos años, más de 33 millones de personas aún padecen hambre, 167 millones enfrentan inseguridad alimentaria moderada o grave y más de 181 millones no pueden costear una dieta saludable en la región. Además, el continente americano concentra el 22% de las pérdidas globales ocasionadas por desastres agrícolas, estimadas en 713 mil millones de USD.

El Niño podría empujar a más familias hacia una situación de vulnerabilidad, al provocar aridez en el Corredor Seco de Centroamérica y alterar los patrones de precipitación y temperatura en la región. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) sitúa la probabilidad de este fenómeno entre un 70% y un 80%, alcanzando su máxima intensidad a finales de año.

Las agencias también alertaron de que los elevados precios internacionales de combustibles, fertilizantes y alimentos pueden agravar la situación, al reducir el poder adquisitivo de las familias y aumentar la presión sobre los sistemas de protección social y las respuestas humanitarias.

El panel se inauguró con la presentación de Julian Baéz, Director de la Oficina Regional para las Américas de la Organización Metereológica Mundial (OMM), quien resaltó que el fenómeno se espera que tenga consecuencias moderadas a graves. El impacto previsto es aumento de precipitaciones en Sudamérica, lo que puede traducirse en inundaciones y un déficit de lluvias en Centroamérica y Norteamérica.

Un paso por delante

La preparación importa porque los presupuestos se reducen, pero las necesidades humanitarias impulsadas por el clima, y potencialmente por El Niño en los próximos meses, aumentan en todo el mundo. Apoyar a los gobiernos y comunidades para reducir el riesgo de crisis alimentarias recurrentes e invertir en acción climática temprana, ahorra recursos a largo plazo.

En este sentido, con la cooperación de las Naciones Unidas, varios países de Centroamérica han activado planes de acción anticipatoria, al alcanzarse umbrales meteorológicos que indican riesgo de escasez de agua. Más de 76 mil personas ya se preparan, con mensajes prácticos, transferencias monetarias, distribución de granos básicos y el seguimiento de estaciones meteorológicas.

Así también, durante El Niño 2023–2024, se implementaron acciones anticipatorias en nueve países de la región, que beneficiaron a más de 100 mil personas en 250 comunidades rurales mediante transferencias monetarias, distribución de insumos agrícolas, rehabilitación de sistemas de agua, instalación de riego, brigadas de sanidad animal y fortalecimiento de capacidades locales. En algunos países de Centroamérica, las intervenciones permitieron incrementos de hasta un 40 % en la producción de maíz y frijol, además de mejoras en seguridad alimentaria.

El Subdirector General y Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Rene Orellana Halkyer, resaltó que la FAO a través de programas de emergencia y resiliencia, herramientas y análisis prospectivo, apoya a los países en la identificación de territorios prioritarios, brechas críticas e inversiones habilitantes para reducir vulnerabilidades. “Frente a El Niño, las acciones anticipatorias implementadas junto a gobiernos y socios en nueve países de la región beneficiaron cientos de comunidades rurales, con apoyo directo, rehabilitación de sistemas de agua y riego, distribución de insumos y fortalecimiento de capacidades, protegiendo medios de vida y aumentando hasta en un 40 % la producción de cultivos básicos”.

Por su parte, Rocío Medina Bolívar, Directora Regional de la División de América Latina y el Caribe del FIDA, destacó que “invertir a largo plazo en las comunidades rurales y fortalecer sus capacidades es fundamental para que puedan adaptarse a los eventos climáticos, estar preparadas ante futuros impactos y continuar produciendo alimentos para la región. Construir resiliencia hoy significa crear las condiciones para generar empleo, ampliar oportunidades y mejorar la calidad de vida en los territorios rurales”.

“Los fenómenos climáticos extremos seguirán ocurriendo, pero podemos evitar que desencadenen crisis humanitarias. Combinando seguros, crédito y servicios financieros digitales, ayudamos a gobiernos y comunidades a resistir sequías, inundaciones y tormentas”, explicó Lena Savelli, Directora regional del Programa Mundial de Alimentos. “Estamos dando la vuelta a las respuestas humanitarias tal y como las conocemos, para que los sistemas de protección social no dejen a nadie atrás y las comunidades ahorren, se aseguren y reciban apoyo tan pronto se activen alertas tempranas, en lugar de esperar la ayuda tras el impacto”, añadió.

La mesa de alto nivel contó con la participación de autoridades y expertos regionales en gestión de riesgos, cooperación humanitaria y agricultura, entre ellos Hodwell Ferguson, Ministro de Agricultura de Belice; Amanda Rivera, Directora de Alojamientos Temporales, de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos del Gobierno de Ecuador; Adherbal De La Rosa, Secretario Ejecutivo del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC); y Luigi Pandolfi, Jefe de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (DG ECHO).

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