
Bogotá, 9 feb (elmundo.cr) – En Colombia los líderes locales, las instituciones nacionales y los organismos internacionales se están uniendo para alentar a las comunidades indígenas para que abandonen la práctica de la mutilación genital femenina, que es una violación de los derechos humanos.
Esta costumbre consiste en cortar parte de los genitales de las niñas y provoca, entre otras, complicaciones urinarias, ginecológicas y psicológicas.
Según el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), en América Latina el único lugar donde la práctica ha sido detectada es en la comunidad emberá, uno de los 102 pueblos indígenas colombianos.
La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), indicó que los emberá habitan el litoral Pacífico colombiano, aunque también están en Panamá y Ecuador.
Patricia Tobón Yagarí, abogada del pueblo emberá, aseguró a Radio ONU, que si bien no se disponen de cifras exactas, es una práctica extendida entre los aproximadamente 250.000 miembros de esta comunidad.
“Es una práctica que existe desde hace muchas generaciones. La practicaban mis abuelas, sus abuelas y ha pasado de generación en generación. Está especialmente muy arraigada en regiones muy aisladas, que no acceden al sistema occidental de salud. El nivel de la práctica en Colombia es bastante alto”, comentó la activista.
La mutilación genital femenina entre el pueblo emberá salió a la luz en 2007 después de la muerte de dos niñas por infecciones derivadas de esta práctica. Desde entonces, según Tobón Yagarí los colectivos indígenas y el UNFPA han venido trabajando para tratar de eliminar la práctica, aunque por ahora las intervenciones se han limitado a dos de los 164 territorios de los emberá.
Según Tobón Yagarí “Naciones Unidas ha contribuido enormemente a la visibilidad de la práctica al interior del pueblo emberá pero también del gobierno nacional. Sin embargo, la respuesta institucional no responde a la magnitud del llamado y del problema”.
Tobón Yagarí resaltó que el Gobierno y las instituciones deben involucrarse en acciones concretas para fortalecer las capacidades de las comunidades indígenas para seguir progresando.
“En Colombia es necesario que el Gobierno ponga en marcha el Plan sobre la Erradicación de Prácticas Nocivas que Atentan contra la Salud de las Mujeres Indígenas, que fue una propuesta hecha desde las organizaciones indígenas y que fue aceptada por el gobierno en el Plan Nacional de Desarrollo, fortalecer su capacidad institucional y respuesta para que podamos empezar a avanzar en Colombia en la intervención de la mayoría de comunidades indígenas”, agregó.
La abogada del pueblo emberá insistió en que para garantizar una paz sostenible en Colombia es imprescindible que se garanticen los derechos de las mujeres y las niñas indígenas.