Por Pablo Sanguinetti y Almudena de Cabo (dpa)
Elmau (Alemania), 7 jun (dpa) – Alemania y Estados Unidos conforman “una de las alianzas más fuertes que el mundo ha conocido jamás”, aseguraron hoy la canciller Angela Merkel y el presidente Barack Obama durante una reunión en el sur de Alemania marcada por el escándalo de espionaje que enturbió la relación bilateral.
El encuentro entre dos de los líderes más poderosos del planeta horas antes del inicio de la cumbre del G7 tuvo un tono deliberadamente informal y familiar al producirse en la pintoresca localidad alpina de Krün y por comenzar con un desayuno bávaro de salchichas y cerveza entre vecinos ataviados en trajes típicos.
Llamándose mutuamente “Angela” y “Barack” y tratándose de “tú”, Obama y Merkel aprovecharon sendos discursos ante el pueblo para destacar la fortaleza de la relación más allá de los roces.
“Esta mañana celebramos una de las alianzas más fuertes que el mundo ha conocido jamás”, dijo Obama, que calificó a Merkel como “gran amiga y socia”. “Agradecemos su amistad, su liderazgo, y seguimos juntos como aliados inseparables en Europa y en el mundo”.
El líder demócrata apuntó los retos que el G7 afronta en su cumbre de hoy y mañana en el palacio de Elmau, incluyendo la creación de empleo, el acuerdo de libre comercio entre la UE y Estados Unidos, la “agresión rusa” en Ucrania o el terrorismo.
“En todas estas cuestiones agradecemos la asociación y el liderazgo de su canciller Angela Merkel. Son todos retos difíciles. Lo que me da esperanza es el ejemplo de Alemania”, continuó aludiendo a la recuperación del país tras la guerra. “El hecho de que todos estemos hoy aquí prueba que los grandes progresos son posibles”.
En su estilo habitual, Merkel fue algo más fría y mencionó incluso a “algunas diferencias de opinión”, alusión al escándalo de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) que espió millones de comunicaciones en Alemania y el teléfono celular de la propia canciller.
Sin embargo, la cristianodemócrata (CDU) insistió en calificar a Estados Unidos como un país “amigo y socio”. “Un socio con el que cooperamos estrechamente, porque nos interesa a ambos, porque lo necesitamos y queremos y porque compartimos valores”.
Ambos mantuvieron luego un encuentro cerrado en el que hablaron sobre la relación con el presidente ruso, Vladimir Putin, la crisis en Ucrania y el acuerdo de libre comercio que la UE negocia con Estados Unidos (TTIP), según reveló un portavoz del gobierno alemán sin ofrecer más detalles.
La relación entre Washington y Berlín tocó fondo con el escándalo de la NSA en 2013, pero desde entonces fue repuntando, en parte por los esfuerzos diplomáticos de ambos países y en parte por la necesidad de afrontar en conjunto nuevos retos internacionales, en particular la tensión con Rusia en el este de Ucrania.
Alemania sigue siendo el mayor aliado de Estados Unidos en Europa y Washington el primer socio de Berlín fuera del continente. Merkel es además una de las principales impulsoras del acuerdo del TTIP, uno de los temas que abordarán los líderes del G7 en su cumbre.
“Estados Unidos es nuestro socio imprescindible”, había resumido Merkel en una entrevista con la agencia dpa antes de la cumbre.
Por eso el show de trajes típicos y folclore en Krün fue algo más que la nota pintoresca que quedará de la cumbre: la imagen de Merkel y Obama sentados juntos a la mesa compartiendo una cerveza y una salchicha intentó sellar un vínculo que ambos necesitan más allá de todo escándalo o desavenencia personal.
Ambos afrontan ahora el desafío de llevar esa “alianza ineludible” al palacio de Elmau, donde compartirán mesa de negociaciones con sus pares de Francia, Italia, Reino Unido, Japón y Canadá para debatir temas como cambio climático, terrorismo, la situación en Ucrania o la crisis griega.