Análisis

Merkel y la ardua tarea de formar Gobierno con liberales y Verdes

Por Almudena de Cabo (dpa)

La canciller Angela Merkel deberá desempolvar sus mejores tácticas de negociación para lograr formar Gobierno con el renacido Partido Liberal y la combativa formación de Los Verdes, una vez que el Partido Socialdemócrata (SPD) decidió darle la espalda y volver a la oposición tras su derrota en los comicios del domingo.

Todos en el país son conscientes de que la conocida como alianza “Jamaica”, llamada así por los colores de los partidos que hacen referencia a la bandera del país – FDP (amarillo), conservadores (negro) y Verdes- no es la deseada y augura una dura confrontación entre las tres formaciones con propuestas electorales diametralmente opuestas en puntos importantes como la protección del clima, la política fiscal o la de transportes.

Consciente de las dificultades a las que tendrá que hacer frente las próximas semanas, Merkel recordó hoy que “es importante que Alemania tenga también en un futuro un Gobierno estable”.

En este sentido, anunció que, como ganadora de las elecciones, entablará conversaciones con los liberales del FDP y los Verdes, pero también con el SPD, a pesar de que éste último ya ha rechazado reeditar la gran coalición con los conservadores que gobernó el los pasados cuatro años.

Esta decisión ha acarreado críticas a los socialdemócratas desde el entramado político, mientras otros destacan la importancia de contar con un líder fuerte en la oposición que pueda hacer frente a los ultraderechistas de Alternativa para Alemania (AfD), que irrumpió el domingo en el Parlamento como tercera fuerza política.

Pero, ¿es fáctible una coalición “Jamaica”? Inédita a escala nacional, cuenta con experiencia en los estados federados. En 2009, se formó un Gobierno de estos colores en el Sarre, que se disolvió en 2012, y este año se formó otro en Schleswig-Holstein.

No obstante, una cosa es hacerlo dentro de un Parlamento regional y otra ponerse de acuerdo en el ámbito federal si se tienen en cuenta reclamaciones de los ecologistas como el fin del uso del carbón y de los motores de combustión antes de 2030.

De momento, el líder del FDP, Christian Lindner, se mostró hoy abierto a formar Gobierno, pero siempre y cuando se asegure un cambio de dirección política. “Si esto no es posible, entonces nuestro sitio está en la oposición”, dijo dejando claro que el partido no está dispuesto a salir de nuevo escaldado de un Gobierno con Merkel como ya pasó hace cuatro años cuando quedó relegado al ostracismo extraparlamentario.

Los liberales quieren un cambio en la política del euro y reactivar la “antigua política orientada a la estabilidad”, al mismo tiempo que rechazan la propuesta del presidente francés, Emmanuel Macron, de contar con un presupuesto para los países que comparten el euro.

Para ello, ya anunciaron en campaña electoral que lucharán por la cartera de Finanzas, conscientes de que es ahí donde reside el poder, aunque esto conlleve derribar al eterno ministro conservador Wolfgang Schäuble, popular en Alemania por su mano dura a la hora de gestionar las finanzas de la mayor economía de Europa. Tradicionalmente, el socio menor en el Gobierno alemán ha ocupado el Ministerio de Exteriores.

Otro punto a tener en cuenta es que si bien son tres formaciones políticas, son cuatro los líderes que se deberán sentar a la mesa de negociación ya que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel está hermanda con el partido bávaro de la Unión Cristianosocial (CSU). Esto hace prever una acalorada discusión en torno a la política de refugiados.

La CSU insiste en limitar a 200.000 por año el número de refugiados que reciba el país. Por contra, los Verdes y el FDP se oponen categóricamente a un tope y proponen la creación de una ley de inmigración regulada por un sistema de puntos.

A pesar de este negro panorama, Merkel se mostró optimista al ser preguntada al respecto e insistió en que apelará a la “responsabilidad” de los partidos para lograr un “Gobierno estable”.

No todos comparten el optimismo de la canciller. “Los alemanes quieren estabilidad política, algo que no ofrece ni unas nuevas elecciones ni un Gobierno en minoría liderado por Angela Merkel, que debería buscar mayorías. Sin embargo, las diferencias en los programas de los partidos y la cierta controversia desencadenada durante la campaña electoral hará extremadamente difícil fraguar una coalición de este tipo a nivel de contenido”, explicó el politólogo Oskar Niedermayer al diario económico alemán “Handelsblatt”.

Una alianza “Jamaica” no será en cualquier caso “un matrimonio por amor”, sino una alianza limitada en el tiempo con el objetivo de evitar males mayores y que Merkel quiere formar antes de Navidad, algo que según el politólogo es “extraordinariamente ambicioso”.

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