Los tomates cereza, en la cima de un creciente agronegocio

» Apoyar a los jóvenes agricultores periurbanos de Zambia con capacitación financiera y prácticas climáticamente inteligentes.

©FAO/Mukaba Mukaba

Para una joven pareja de Zambia, todo empezó con la arriesgada decisión de abandonar sus trabajos de oficina. Lo que empezaron siendo conversaciones sobre construir un medio de vida válido que pudiera darles independencia, pronto desembocó en la compra de una parcela de 15 hectáreas para poner en marcha un agronegocio, producir alimentos y apoyar a los mercados locales.

La parcela que compraron —a solo unos kilómetros pero a una hora en automóvil desde Livingstone (Zambia)— era antes un terreno periurbano infrautilizado. Ahora hileras de tomates cereza rojos y hortalizas frescas brillan al sol, listas para la recolección. Ha sido el arduo trabajo de Dan y Ramatah Chileshe lo que le ha dado vida.

En todos los terrenos en proceso de urbanización de Zambia, ciudades como Livingstone están conformando la manera en que los alimentos son producidos, trasladados y consumidos, generando tanto oportunidades como desafíos para los jóvenes emprendedores agrícolas de las zonas periurbanas. A medida que crece la demanda en las ciudades, los jóvenes agricultores de las zonas circundantes juegan un papel cada vez más importante en el suministro de alimentos frescos, creando empleo y salvando la distancia entre la producción rural y los mercados urbanos.

Desde el primer día, Dan y Ramatah adoptaron una ética de conservación: por cada árbol que debían talar, plantaban tres nuevos en otro lugar.

Pero los primeros años resultaron difíciles. El rendimiento de los tomates era irregular, sobre todo durante la estación seca, cuando el caudal del río Maramba disminuía y escaseaba el agua. Sin conocimientos ni acceso a la ayuda de la extensión, la pareja confió en el proceso de ensayo y error —así como en la perseverancia— para superar sus retos.

Durante una sequía de dos años que afectó tanto a su explotación como a la región, pusieron en marcha el riego de precisión, midiendo cuidadosamente el volumen de agua y administrando únicamente la cantidad necesaria por cultivo. La introducción de este sistema de riego no solo ayudó a conservar agua sino que también ahorró tiempo a su mano de obra, mejorando su productividad.

La joven pareja reconoció la necesidad de reforzar también el aspecto comercial de su empresa y aumentar la inversión de capital. Con este objetivo, en 2025 se unieron al proyecto “Empoderar a la juventud urbana para empleos verdes en los sistemas agroalimentarios urbanos y periurbanos” de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Dan y Ramatah participaron en sesiones de creación de capacidad financiera y adquirieron habilidades empresariales prácticas y conocimientos que pudieron aplicar a su floreciente agronegocio. “Aprendimos a planificar nuestro negocio, a gestionar las finanzas, a programar la producción y a aplicar nuevas prácticas climáticamente inteligentes”, afirma Dan.

“Nos ayudó [el proyecto de la FAO] a pensar como empresarios, no solo como agricultores”, asegura Ramatah.

Dan y Ramatah siguen avanzando en la agricultura climáticamente inteligente produciendo estiércol compostado a partir de los desechos del ganado, generando biocarbón (un tipo de fertilizante natural) con los residuos del tomate y el maíz e intercalando cultivos de pimienta y chile que actúan como plaguicidas naturales, reduciendo la necesidad de productos químicos.

El biocarbón restaura la fertilidad del suelo, mejora la retención de agua y secuestra carbono, con lo que refuerza la resiliencia al cambio climático y apoya la producción sostenible.

Para hacer frente a la escasez de mano de obra cualificada, Dan y Ramatah están trabajando con el itinerario de formación AgriTech, en asociación con el Consejo de defensa de los recursos naturales y la Escuela de Agricultura de Zambia. Esta iniciativa traerá a la explotación agrícola a los mejores estudiantes para que realicen estancias de formación práctica de seis meses, creando así una sólida cantera de jóvenes técnicos formados en sistemas agrícolas modernos.

Dan y Ramatah también están explorando las opciones de financiación de arrendamiento con opción a compra con los proveedores, al tiempo que alinean sus inversiones con las oportunidades de financiación climáticamente inteligentes para poder sortear los retos financieros que plantea la ampliación de su negocio.
Como jóvenes propietarios de agronegocios, se están preparando para ir más allá de la producción primaria hacia la adición de valor y el comercio digital para atender mejor a los mercados urbanos cercanos.

De cara a los próximos cinco años, Dan explica: “queremos ampliar la producción, introducir el cultivo hidropónico y utilizar cada palmo de esta tierra de forma eficiente. También tenemos previsto producir pasta de tomate y salsas de chile”.

Ya se han destinado dos hectáreas de tierra de gran calidad para la ampliación con riego de precisión. Los terrenos pedregosos se convertirán en zonas de producción hidropónica, lo que permitirá el cultivo sin suelo de hortalizas de hoja verde y hierbas aromáticas.

Dan y Ramatah planean reducir las pérdidas posteriores a la cosecha de los productos a base de tomate y chile, al tiempo que desarrollan una plataforma digital para distribuir los productos frescos y elaborados directamente a los consumidores urbanos.

Ahora que su negocio ha crecido, la pareja planea vivir y criar a sus hijos rodeados de la naturaleza y la explotación agrícola que los sustenta.

Los conocimientos y el apoyo que han recibido les han animado a ayudar a otros jóvenes agricultores a adoptar prácticas sostenibles. Dan y Ramatah también planean poner en marcha un programa de agricultores con pequeñas explotaciones satélite, asociándose con otros pequeños agricultores jóvenes de zonas urbanas y periurbanas para capacitarlos en agricultura climáticamente inteligente y restauración de tierras. Esta iniciativa les ayudará a cumplir los contratos de suministro a escala nacional, a la vez que se refuerza la capacidad agrícola local.

Las explotaciones agrícolas urbanas y periurbanas forman parte del sistema agroalimentario más amplio, que suministra alimentos a pueblos y ciudades en crecimiento como Livingstone. Reforzar estas empresas ayuda a mejorar la disponibilidad de alimentos frescos, a crear empleo para los jóvenes y a vincular la producción periurbana de forma más eficaz con los mercados urbanos.

Los jóvenes agricultores y emprendedores agrícolas son el futuro de la agricultura sostenible. La FAO apoya a las empresas dirigidas por jóvenes para reforzar el suministro local, crear una producción más resiliente y ecológica y conectar los empleos periurbanos con la creciente demanda urbana. Con la capacitación y los instrumentos adecuados, los jóvenes de estas periferias urbanas emergentes pueden liderar el impulso del crecimiento económico en sus comunidades.

 

La historia y las fotos relacionadas se pueden encontrar en: https://www.fao.org/newsroom/story/the-cherry-tomatoes-on-top-of-a-growing-agribusiness/es.

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