Con AFP
Citando a dos funcionarios estadounidenses no identificados, The New York Times reportó el martes que el Gobierno de Donald Trump planea firmar y anunciar formalmente un pacto con los sauditas. La administración del magnate republicano afirmó que el acuerdo aportará miles de millones de dólares a la industria nuclear estadounidense.
Una cláusula del pacto, que tendría una duración de 30 años, prevé que empresas estadounidenses construyan una instalación de enriquecimiento de uranio en Arabia Saudita si un estudio conjunto determina que está justificado, informó, por su parte, The Wall Street Journal.
Marco Rubio busca acallar los temores
Pero algunos legisladores estadounidenses de ambos partidos y funcionarios israelíes han expresado su oposición a un proyecto atómico civil para Arabia Saudita, por temor a que pueda convertirse eventualmente en un programa para desarrollar armas nucleares.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se negó a confirmar el acuerdo con Arabia Saudita en Manila el miércoles, y remitió la cuestión a la Casa Blanca, pero descartó los temores de que pudiera conducir a la proliferación nuclear.
“Basta decir que Estados Unidos no va a llegar a ningún acuerdo con ningún país del mundo que implique un riesgo de proliferación”, señaló a periodistas al margen de una cumbre de cancilleres del sudeste asiático.
Se espera que el acuerdo sea presentado al Congreso en los próximos días, pero su aprobación no es necesaria para que entre en vigor.
Un asunto de larga data
Arabia Saudita y los hutíes intercambiaron ataques la semana pasada por primera vez en años, lo que puso en peligro una tregua de 2022. Los rebeldes en gran medida se han mantenido al margen desde que Israel y Estados Unidos atacaron a Irán a finales de febrero.
El asunto es de larga data. Arabia Saudita ha defendido durante mucho tiempo su derecho a desarrollar un programa nuclear civil. En los últimos años, Washington ha tratado de integrar cualquier acuerdo relativo a la cuestión nuclear en una estrategia más amplia que incluiría la normalización de las relaciones de Arabia Saudita con Israel, junto con la firma de un pacto de defensa con Estados Unidos.
Washington firmó un acuerdo nuclear en 2009 con el vecino Emiratos Árabes Unidos, aunque este país no enriquece su propio uranio.