Salvador de Bahia (Brasil), 13 jun (dpa) – El V Congreso del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil terminó hoy atenuando las duras críticas contra la presidenta Dilma Rousseff y su política económica que se habían planteado en los documentos de preparación del evento.
En el tercer y último día de debates, un PT dividido resolvió además no romper la alianza que mantiene con su mayor socio en el gobierno, el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aún cuando uno de sus principales integrantes, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, ha sido un pertinaz enemigo de Rousseff y el PT.
Según informan medios locales, las medidas aprobadas durante el evento fueron en su mayoría las que propuso la principal corriente del partido, Construyendo un Nuevo Brasil (CNB), a la que pertenece el fundador de esa fuerza política, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva.
Entre las resoluciones que provocaron abucheos y otras manifestaciones de repudio está la de transferir al Directorio Nacional la decisión de aceptar o no que el partido reciba donaciones de empresas para financiar sus campañas electorales.
Dicha iniciativa había sido adoptada en abril pasado, después de que el entonces tesorero del partido, Joao Vaccari Neto, fuera arrestado por sus nexos con la trama de pagos de sobornos y desvíos de fondos en el ente estatal Petrobras.
Respecto a las críticas a Rousseff, en especial a la política económica que lleva adelante su ministro de Hacienda, Joaquim Levy, el partido dejó fuera del texto final cualquier expresión que atacara directamente a la mandataria, como forma de dejar la imagen de un partido unido que respalda a la presidenta.
Para ello, fue rechazada, por ejemplo, una propuesta hecha por delegados vinculados a la Central Única de Trabajadores (CUT), la principal fuerza sindical del país, históricamente aliada de Lula y el PT, que atacaba a Levy por aplicar un ajuste fiscal que, en opinión de los sindicalistas, constituye un retroceso en los derechos laborales.
“Es fundamental que el PT afirme y reafirme que está del lado del gobierno”, argumentó el líder del PT en el Senado, Humberto Costa, al defender la postura vencedora.
En señal de protesta, los grupos vinculados a los trabajadores corearon a viva voz, al verse derrotados: “La CUT tiene razón, el ajuste es recesión”.
En el texto final, la única mención crítica a la política económica de Levy señala la necesidad de implementar estrategias que permitan retomar el crecimiento, y defender el empleo, el salario y los demás derechos de los trabajadores”.
Esto último podría interpretarse como una alusión a las primeras medidas adoptadas en el marco del ajuste fiscal, las cuales endurecieron las condiciones de acceso a algunos derechos, como pensión por viudez y seguro de desempleo, entre otros.
Otro matiz respecto a las iniciativas del equipo económico es la propuesta de que para aumentar sus ingresos, el gobierno grave grandes fortunas en lugar de mermar derechos.
Respecto al principal aliado del gobierno, el Congreso del partido rechazó la posibilidad de ruptura para 2016, cuando se celebrarán las elecciones municipales.
La ruptura con el PMDB, calificado por sectores radicales como “saboteador del gobierno”, se basa en que Cunha ha sido mentor de las principales derrotas sufridas por el Ejecutivo en el Parlamento desde que Rousseff asumió su segundo mandato, en enero pasado.
El líder del gobierno en la Cámara Baja, José Nobre Guimaraes, explicó que la decisión de mantener la alianza es para evitar que el Ejecutivo quede aislado en el Parlamento, cuyo apoyo es vital para llevar adelante medidas que permitan sanear la economía.