Ciudad de Panamá, 16 jun (dpa) – Indígenas de la etnia Ngöbe-Buglé, la más numerosa de Panamá, amenazaron hoy con intensificar las protestas para obligar al gobierno del presidente Juan Carlos Varela a rechazar concesiones a empresas hidroeléctricas.
“Nos toca reaccionar ante la negatividad del gobierno, que no deja otra alternativa que volver a la calle”, afirmó el coordinador del movimiento 10 de Abril, Ricardo Miranda. Este colectivo exige la cancelación del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, en la provincia de Chiriquí, limítrofe con Costa Rica.
Los indígenas, pintados con pintura de guerra y atuendos tradicionales, mantienen cerrado el acceso al proyecto y amenazaron con bloquear este martes diversas carreteras, después de que se cumpliese el plazo que dieron a Varela para cumplir con sus demandas.
El presidente se trasladó la noche del lunes anoche al área de Bugaba, en Chiriquí, para conversar con los ambientalistas, quienes también cerraron la carretera interamericana en respaldo al pueblo Ngöbe-Buglé.
El mandatario reconoció que en la concesión del proyecto hubo irregularidades en el Estudio de Impacto Ambiental, pero apeló a las necesidades energéticas del país.
“Trataremos de utilizar el diálogo, pero si no funciona utilizaremos la fuerza”, advirtió por su parte en declaraciones a la televisión el ministro de Seguridad Pública, Rodolfo Aguilera.
Aguilera advirtió que la Unidad de Control de Multitudes (UCM) está apostada en puntos estratégicos en las provincias occidentales de Chiriquí y Veraguas por si llega a producirse un corte. “Debemos garantizar el libre tránsito”, remarcó el ministro.
La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá pidió al gobierno que haga respetar las libertades de tránsito y a que se busque la forma de continuar el proyecto, que registra un avance del 95 por ciento. Asimismo, abogó por la seguridad jurídica para la inversión de capital privado.
Sin embargo, los indígenas reclaman respeto a sus derechos ancestrales y respondieron que si son reprimidos por la Policía Nacional llamarán a la resistencia en todo el país para exigir respeto a su patrimonio cultural y territorial.
El proyecto Barro Blanco, con una capacidad de generación de 28,4 megavatios, está financiado con unos 78,3 millones de dólares provistos por un grupo de bancos internacionales.
En el grupo financiero destacan el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), el holandés Fondo para los Mercados Emergentes (FMO), y el Banco Alemán de Desarrollo e Inversiones.
Bernardo Rodríguez, vocero del movimiento religioso indígena Mama Tadda, denunció que el proyecto hidroeléctrico construido fuera de la comarca Ngöbe-Buglé utiliza las aguas del río Tabasará, donde hay petroglifos sagrados.
Rodríguez adujo que la movilización indígena está dirigida a defender a la Madre Tierra ante el “despojo territorial” promovido por las transnacionales. Asimismo, aseguró que se instó a Varela para que declare una moratoria a todas las concesiones hídricas en este país.