
San José, 24 dic (elmundo.cr)- Para todo hay una primera vez, incluso para ganar. Pérez Zeledón tuvo una primera vez de ensueño que alcanzó para celebrar su primer campeonato del fútbol nacional costarricense hasta las 4:00 a.m.
La historia de este relato arrancó el sábado 23 de diciembre, cuando el Municipal Pérez Zeledón empató ante el Club Sport Herediano y gracias al global coronó, y se extiende hasta la madrugada del 24.
La locura fue tal, que la caravana saturó las arterias viales del Valle del General, con viejos, padres, mujeres, niños y hasta mascotas, que se tiraron a la calle una vez sonado el pitazo final impartido por Keylor Hererra.
A las 10:00 p.m. pocos, muy pocos, se quedaron en casa. Llegaron en todo tipo de vehículo e incluso un par pagó una apuesta corriendo semidesnudos, con charro y bóxer a cuadros y chaleco negro con licra azul.
Todos querían ver a los Guerreros llegar, verlos levantar el trofeo frente a las torres de la icónica catedral. El pueblo quería ver el equipo que se alzó ante la adversidad con tribunas vacías en la mayoría del torneo, y pocos aguantaron el compás emocional hasta las 3:15 a.m., cuando por el costado sur de la iglesia apareció el primer vehículo con bandera azul, celeste y blanco pitando como para despertar el sol.
La euforia fue tal, que al menos por esas horas Pérez Zeledón tuvo la afición más númerosa de Costa Rica, una afición que no se reflejó a lo largo de la temporada, y que llegó hasta las instancias finales. Pero hoy todos son Guerreros, pezeteros, generaleños, el corazón late por ese equipo que hace un año se adueñó de la media tabla y que en el invierno de 2015 quedó en la última posición con -22 en el rubro del gol diferencia, luchando contra la enfermedad del no descenso.
Había mamás acurrucando los niños para calmar la calidez de la noche, parejas celebrando por Pérez y el amor, definiendo felicidad con besos babosos e irracionales; carne asada a “2 x 1000”, vendedores de banderas de ₡10 mil, familias y uno que otro ridiculisándose culpando al alcohol.
Kevin Sancho fue el primero en subir a la tarima cargando el trofeo, con el pecho inflado y posando para las fotos. Sancho llevaba el esfuerzo plasmado en sus manos. Atrás venía el entrenador José Giacone, con una sonrisa seria, aunque se lea irónico. Pero de verdad… era una sonrisa seria de un tipo exhausto, pero satisfecho.

-Esto es por la determinación. Claramente estábamos determinados por llegar a instancias finales, pero cuando ya uno llega ahí lo que define el avanzar o quedarse son los detalles (…). Detalles como ganar en casa. Hicimos buen partido acá y supimos defendernos allá (en Heredia)- dijo Giacone.
Uno a uno los muchachos, la gerencia, el presidente y hasta el encargado de prensa, se acercaron al borde de la tarima para vanagloriarse frente al público, a las torres con punta de cruz de la Catedral, el equipo y la noche que pronto acabaría.
La primera vez para Pérez Zeledón fue de ensueño. Los Guerreros del Sur escribieron historia con base en coraje, hormonas -y no precisamente de dopaje-, constancia, dedicación y orden.
Hoy, en los generaleños no durmieron, están de fiesta, sueñan gracias al fútbol. En el Valle del General el tema del año, el caso del Cemento Chino, pasa a un segundo plano; todos hablan de Jeikel Vennegas, Bryan Segura, Lauro Cazal, Anthony Mata, Keilor Soto, José Giacone, Anthony López y cada uno de los protagonistas.
Hoy, Pérez Zeledón se convierte en el centro del universo. Hoy, Pérez Zeledón se convierte en el campeón del fútbol nacional costarricense. Pasaron 26 años para que los Guerreros ganaran la batalla que los volvería el mejor conjunto de Costa Rica.
A los generaleños les prometieron un infierno, pero el purgatorio de los últimos 90 minutos en el Rosabal Cordero les permitió parar en un paraíso donde los cánticos y gritos, no cesaron.