
San José, 12 ene (elmundo.cr) – El Banco Central de Costa Rica tiene como objetivo fundamental mantener una inflación baja y estable. En particular, tiene una meta de inflación de 3%, con una tolerancia de ± 1 p.p.
Esto significa que sus políticas se enfocan a conseguir que la inflación se mantenga, en el mediano plazo, dentro de un rango de 2% a 4%.
Una inflación baja y estable es altamente beneficiosa para el país, por varias razones. En primer lugar, protege el poder de compra de los ciudadanos, en especial de los segmentos de población de menores ingresos, que tienen menos oportunidad de cubrirse de las secuelas de la inflación.
En segundo lugar, facilita el ahorro y la inversión, y por tanto, contribuye al crecimiento económico y a la generación de empleo. Finalmente, una inflación baja y estable reduce la incertidumbre económica, lo cual también estimula la inversión y el crecimiento.
En diciembre de 2018 la inflación general, medida por la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), fue 2,0%, con lo cual cumplió 15 meses de estar contenida en el rango meta (de hecho, en torno al límite inferior de ese rango).
Por su parte, los diferentes indicadores de inflación subyacente que calcula el Banco Central, y que ofrecen una perspectiva sobre tendencias inherentes de la inflación y las presiones de demanda sobre ella, registraron al cierre de 2018 niveles promedio de alrededor de 2,0% también. Esto sugiere que no existen, por el momento, presiones inflacionarias por el lado de la demanda.