La tregua duró poco. El ambiente de aparente unidad que intentaba construir el fútbol mexicano rumbo a la Copa del Mundo 2026 se quebró en cuestión de horas y dejó expuesta una guerra silenciosa entre clubes, dirigentes y selección nacional. El conflicto estalló justo cuando México intenta vender estabilidad de cara al Mundial que abrirá en el Estadio Azteca.
Durante semanas, los directivos de los 18 clubes de la Liga MX habían trabajado en un acuerdo para evitar choques con la selección. La idea era clara: más allá de la liguilla local o de la Concacaf Champions Cup, los futbolistas convocados por Javier Aguirre debían presentarse este miércoles 6 de mayo en el Centro de Alto Rendimiento para comenzar la concentración mundialista.
Era un pacto incómodo, pero necesario. Los clubes cedían jugadores aun en plena competencia y la Federación Mexicana de Fútbol conseguía tiempo para preparar una concentración larga antes del torneo. Todo parecía cerrado desde marzo.
Hasta que Toluca rompió la línea.
El técnico Antonio Mohamed dejó caer una frase que incendió el entorno. Antes de la semifinal de la Concacaf Champions Cup, el argentino insinuó que Alexis Vega y Jesús Gallardo —ambos convocados por la selección— podrían disputar el partido.
“A ver si vienen mañana para el partido a verlo o a jugarlo. Si vienen a verlo, los metemos a la cancha, capaz que juegan, quién sabe”, soltó Mohamed.
La declaración no quedó en una provocación aislada. Horas después, ambos futbolistas aparecieron entrenando con Toluca en imágenes que rápidamente recorrieron el fútbol mexicano. Lo que para algunos fue una simple práctica, para otros representó la ruptura definitiva del acuerdo entre clubes y Federación.
Bienvenidos al “circo”… pic.twitter.com/KNHAmou6O8
— David Faitelson (@DavidFaitelson_) May 6, 2026
La reacción más fuerte llegó desde Guadalajara.
Amaury Vergara, propietario de Chivas, publicó un mensaje pasada la medianoche que elevó la tensión. “Los acuerdos son válidos solamente cuando todas las partes los respetan”, escribió antes de anunciar que instruyó a la dirección deportiva del club para que los seleccionados rojiblancos regresaran inmediatamente a las instalaciones del equipo.
En Chivas consideran que han sido uno de los clubes más afectados por el calendario y las convocatorias. El Guadalajara aportó cinco futbolistas a la prelista mundialista de Javier Aguirre: Raúl Rangel, Armando González, Brian Gutiérrez, Luis Romo y Roberto “Piojo” Alvarado. Internamente incluso creen que pudieron ser más.
La molestia tiene un componente deportivo evidente. El equipo disputa los cuartos de final de la Liga MX y siente que llega debilitado al tramo decisivo del campeonato. El golpe ya se sintió en el partido de ida, cuando Tigres los derrotó 3-1 pese a que Chivas había sido uno de los equipos más sólidos durante la fase regular.
El conflicto escaló tan rápido que la Federación Mexicana de Fútbol tuvo que intervenir públicamente apenas horas después.
En un comunicado, la FMF recordó que el acuerdo del 28 de marzo sigue vigente y dejó claro que todos los convocados debían reportarse este 6 de mayo al CAR. Pero el mensaje no terminó ahí.
“Todos los jugadores deberán reportarse”, indicó la Federación. Y luego apareció la advertencia que terminó de incendiar el panorama: “Por instrucciones del cuerpo técnico, el jugador que no acuda hoy a la concentración quedará fuera de la Copa del Mundo”.
La frase cayó como una bomba.
Nunca antes, al menos públicamente, la selección mexicana había amenazado con dejar fuera de un Mundial a futbolistas por un conflicto relacionado con sus clubes. Mucho menos en un torneo que México organizará junto a Estados Unidos y Canadá.
El problema de fondo es el calendario. La Liga MX, la Concacaf Champions Cup y la planificación de la selección terminaron chocando en el peor momento posible. Mientras algunos equipos siguen peleando títulos, Javier Aguirre pretende arrancar una concentración de hasta cinco semanas antes del debut mundialista.
Ese cruce de intereses terminó rompiendo la paz que los dirigentes intentaban sostener.
Ahora, el fútbol mexicano entra en un terreno peligroso. Los clubes sienten que la Federación invade sus competencias; la selección teme perder tiempo de preparación y el Mundial, que debía unir, terminó acelerando una lucha de poder que venía acumulándose desde hace meses.
La Copa del Mundo todavía no empieza.
Pero el incendio ya comenzó.