Fernando “Bocha” Batista tomó una decisión fuerte apenas arrancando la concentración de la Selección Nacional. Lo dijo en su primera conferencia: ‘No tolero indisciplinas’. Lo cumplió.
Alejandro Bran fue separado del microciclo de trabajo de la Tricolor después del escándalo ocurrido durante la madrugada del lunes en Los Yoses, Montes de Oca.
La decisión representa el primer gran golpe disciplinario del técnico argentino desde que asumió el mando de Costa Rica y confirma algo que internamente ya venían advirtiendo dentro de la Federación:
Batista quiere imponer mano dura.
ElMundo.CR conoce que Bran sí brindó su versión de los hechos ante la Fedefútbol.
Sin embargo, el relato expuesto por el volante de Alajuelense no coincide con otra información suministrada a la Federación por distintas fuentes relacionadas con el incidente.
Ese detalle terminó siendo determinante para que el cuerpo técnico y la dirigencia tomaran la decisión de apartarlo del grupo.
Todo ocurrió apenas horas antes de que iniciara oficialmente la semana de trabajo rumbo a los amistosos contra Colombia e Inglaterra.
A la 1:42 a.m., las autoridades recibieron reportes sobre detonaciones en el sector de Los Yoses, específicamente en las cercanías del centro nocturno La Santa.
Según confirmó posteriormente la Municipalidad de Montes de Oca mediante un comunicado oficial, dentro del establecimiento ocurrió “una situación de tensión entre dos grupos de personas”, situación que terminó provocando el retiro de varios involucrados del lugar.
“Posteriormente, ya en las afueras, se habrían producido las detonaciones”, explicó la Municipalidad.
Además, el reporte confirmó la aparición de indicios balísticos en vía pública y detalló que el Organismo de Investigación Judicial asumió las diligencias correspondientes.
Incluso, la Municipalidad informó que el Centro de Monitoreo ya trabaja en el resguardo de grabaciones de cámaras de seguridad ubicadas en la zona para colaborar con la investigación.
El nombre de Alejandro Bran rápidamente apareció vinculado al caso después de que trascendiera que el Toyota Fortuner blanco baleado en las afueras del restaurante Yoguis corresponde al vehículo que utiliza el futbolista rojinegro.
Bran reconoció haber estado en un bar restaurante durante la madrugada.
Según pudo conocer ElMundo.CR, el jugador sostuvo que llegó al lugar para cenar y observar la final del fútbol mexicano antes de retirarse.
En su testimonio no involucró directamente a otros futbolistas.
Sin embargo, distintas personas presentes aquella noche manejan versiones muy distintas a las expuestas por el mediocampista.
El ambiente dentro de la Selección este lunes ya reflejaba la gravedad del tema.
Tal y como informó ElMundo.CR, la práctica dirigida por Batista estuvo marcada por tensión, silencio e incomodidad.
“Fue un cementerio”, describió una fuente cercana al entorno de la Tricolor.
Las habituales bromas y el ambiente relajado que suele acompañar los primeros días de concentración desaparecieron completamente.
Ahora, el caso vuelve a colocar a Bran en el centro de una nueva polémica extrafutbolística apenas meses después de otro episodio ocurrido en su condominio en La Sabana, situación que en aquel momento terminó con sanciones económicas y deportivas impuestas por Alajuelense.
La diferencia ahora es mucho más delicada.
Porque ya no se trata únicamente de la disciplina interna de un club.
Se trata de la Selección Nacional.
Y Batista dejó claro desde el inicio que no piensa tolerar situaciones que comprometan la imagen y el orden del grupo.