Saprissa llegó al estadio Alejandro Morera Soto después de una semana cargada de ruido, cuestionamientos y polémica. Sin embargo, cuando llegó el momento de jugar, los morados respondieron con lo que más pesa en un clásico: el resultado.
El conjunto tibaseño derrotó a Alajuelense y acabó con una espera de tres años y cinco meses sin ganar en el Morera Soto.
No fue un Saprissa vistoso. Tampoco necesitó serlo. Fue efectivo cuando tuvo las oportunidades y salió de Alajuela con una victoria que fortalece su liderato y, al mismo tiempo, abre una profunda grieta entre la afición rojinegra y el técnico Ismael Rescalvo.
Porque perder un clásico siempre duele.
Pero este tiene consecuencias que van mucho más allá de una derrota ante el archirrival.
Alajuelense acumula tres partidos consecutivos sin ganar en el campeonato nacional, apenas consiguió un punto de los últimos nueve disputados, está fuera de la zona de clasificación y ahora observa a Saprissa siete puntos por encima en la tabla.
El problema cambió de acera.
Poco fútbol y un clásico cerrado
Durante los primeros 30 minutos, Saprissa tuvo mayor posesión de la pelota, pero consiguió generar poco peligro sobre el arco defendido por Washington Ortega.
Alajuelense tampoco encontraba cómo hacer daño a Abraham Madriz.
El partido tenía intensidad por lo que representaba, aunque las ocasiones claras escaseaban.
Un balón que terminó estrellándose contra el poste del arco morado alrededor del minuto 30 fue una de las aproximaciones más peligrosas de Alajuelense.
Después ocurrió algo inesperado.
Dos torres de iluminación del Morera Soto sufrieron un apagón y el encuentro debió detenerse durante aproximadamente diez minutos.
Cuando regresó el fútbol, Saprissa encontró el golpe.
Al minuto 45 llegó el 1-0 que cambió por completo el escenario del clásico.
Washington Ortega también tuvo una mala noche
Alajuelense salió del descanso obligado a reaccionar.
Pero recibió otro golpe.
Al minuto 55, un balón terminó pasando entre las piernas de Washington Ortega y Saprissa amplió la diferencia.
El guardameta rojinegro ha sido uno de los futbolistas más confiables del equipo, pero esta vez el que casi nunca falla también tuvo una mala noche.
Para Saprissa fue suficiente.
Los morados entendieron el partido, aprovecharon sus momentos y protegieron una ventaja que terminó convirtiéndose en una victoria de enorme valor.
Saprissa respondió después de una semana convulsa
El triunfo adquiere todavía mayor relevancia por el contexto en el que llegó.
Saprissa atravesó una semana cargada de cuestionamientos alrededor de su funcionamiento, pese a encontrarse en el primer lugar.
Hernán Medford protagonizó además una conferencia de prensa particularmente polémica antes del clásico, en la que respondió con dureza a cuestionamientos provenientes de diferentes comunicadores.
Todo ese ruido quedó fuera cuando comenzó el partido.
Saprissa llegó al Morera Soto, hizo un encuentro poco vistoso, pero efectivo, y se llevó los tres puntos de la casa de su máximo rival.
Además, defendió el liderato después de que Inter San Carlos venciera a Escorpiones y se colocara momentáneamente a dos puntos.
Ahora los morados alcanzan los 18 puntos y trasladan la presión hacia sus perseguidores.
El problema ahora está en Alajuelense
La fotografía rojinegra es completamente diferente.
Alajuelense había tenido dos oportunidades consecutivas para dar un golpe sobre la mesa en el campeonato.
Primero perdió en casa contra San Carlos cuando tenía la posibilidad de acercarse a la cima. Después empató como visitante frente a Pérez Zeledón.
El clásico representaba la posibilidad de recuperar terreno y, al mismo tiempo, frenar al líder.
Tampoco pudo hacerlo.
Un punto de nueve posibles.
Ese es el saldo de los últimos tres partidos de Alajuelense en el Apertura 2026.
El equipo permanece con 11 unidades, está fuera de los puestos de clasificación y la distancia con algunos de sus competidores todavía podría aumentar conforme se complete la jornada.
Pero existe un elemento más difícil de medir en una tabla de posiciones.
La confianza del aficionado.
Una grieta entre Rescalvo y la afición
Rescalvo había hablado precisamente antes del clásico sobre la importancia de construir una conexión entre el equipo y las graderías.
Puso como ejemplo lo sucedido contra Plaza Amador en la Copa Centroamericana.
Aquella vez Alajuelense llegó contra las cuerdas: necesitaba ganar porque cualquier otro resultado significaba quedar eliminado. El equipo respondió con un triunfo 3-1, la afición empujó y el Morera Soto terminó convertido en una fiesta.
El entrenador quería repetir esa conexión contra Saprissa.
Ocurrió todo lo contrario.
El archirrival levantó los brazos en el Morera Soto y el resultado deja a Rescalvo enfrentando un momento delicado en su relación con un sector de la afición.
No solamente perdió el clásico.
Lo hizo después de dos partidos consecutivos sin ganar y en momentos en los que Alajuelense necesitaba recuperar terreno en el campeonato.
Y ahora viene Marathón
Tampoco habrá demasiado tiempo para procesar el golpe.
El próximo desafío de Alajuelense será internacional.
Los rojinegros viajarán a San Pedro Sula, Honduras, para enfrentar a Marathón en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Centroamericana.
Rescalvo deberá preparar ese compromiso con una planilla que arrastra bajas. Alexis Gamboa, Juan Pablo Añor, Jeison Lucumí y Ángel Zaldívar figuran entre los futbolistas lesionados.
La Copa Centroamericana representa ahora una oportunidad inmediata para reaccionar.
Alajuelense ya experimentó esta temporada cómo una victoria internacional puede transformar el ambiente alrededor del equipo.
Después de perder el clásico y sumar apenas un punto de nueve en el campeonato nacional, el margen emocional se redujo considerablemente.
Saprissa salió del Morera Soto celebrando después de tres años y cinco meses.
Alajuelense se quedó en casa con las preguntas. Y muchas de ellas apuntan ahora hacia Ismael Rescalvo.