La maƱana de este martes el saprissismo celebró con entusiasmo el regreso de Marcelo Tulbovitz, histórico preparador fĆsico morado. Sin embargo, detrĆ”s de la buena noticia vuelve a aparecer un obstĆ”culo conocido: las deudas administrativas que arrastra el club.
SegĆŗn consultas realizadas esta maƱana, el Deportivo Saprissa mantiene cuentas pendientes con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) por ā”58,5 millones y con el Ministerio de Hacienda por casi ā”20 millones.
Estas obligaciones no son un detalle menor: mientras la institución estĆ© morosa, la Dirección de Migración y ExtranjerĆa no puede otorgar permisos de trabajo a extranjeros, incluidos los miembros del cuerpo tĆ©cnico. En la prĆ”ctica, esto significa que Tulbovitz, al dĆa de hoy, no podrĆa incorporarse legalmente a las funciones en el banquillo morado.
Un déjà vu administrativo
No es la primera vez que Saprissa se enfrenta a este escenario. El 29 de enero pasado, el club logró ponerse al dĆa con la CCSS despuĆ©s de aparecer con una deuda superior a los ā”63 millones, lo que permitió habilitar a los refuerzos internacionales Sabin Merino y NicolĆ”s Delgadillo.
En esa ocasión, quedó pendiente un segundo paso: cancelar mĆ”s de ā”146 millones a Tributación, requisito indispensable para que el club pueda tramitar permisos de trabajo ante Migración.
El clƔsico en el horizonte
La situación toma aĆŗn mĆ”s relevancia porque este sĆ”bado Saprissa recibe a Alajuelense en el clĆ”sico nacional. Aunque la recaudación por taquilla podrĆa destinarse a cancelar los montos pendientes, lo cierto es que, mientras no se regularice la situación, Tulbovitz seguirĆ” en un limbo administrativo.
La paradoja es evidente: mientras la afición celebra un fichaje que despierta nostalgia e ilusión, Saprissa vuelve a tropezar con la misma piedra: las deudas que limitan su capacidad de competir con normalidad en el plano administrativo.