La etapa llegó a su fin.
Óscar Ramírez no continuará como entrenador de Liga Deportiva Alajuelense. Se cierra un ciclo que tuvo extremos marcados: del dominio absoluto a un cierre sin respuestas en medio del fracaso.
El técnico regresó al club en abril de 2025, en medio de un giro inesperado tras la salida de Alexandre Guimarães. Lo hizo después de casi siete años alejado de los banquillos, desde su paso por la selección nacional en el Mundial de Rusia 2018. Su vuelta no fue simbólica. Fue una apuesta fuerte en un momento clave.
Tomó el equipo en la recta final del Clausura 2025, sin lograr el título. Pero el verdadero impacto llegó meses después. La temporada 2025-2026 se construyó bajo su criterio. Y en ese periodo, Alajuelense vivió dos caras opuestas.
Entre julio y diciembre del año pasado, el equipo lo ganó todo. El título nacional número 31, la Recopa y el tricampeonato centroamericano consolidaron un semestre de dominio total. El proyecto parecía encaminado.
El giro fue abrupto.
En los primeros meses del 2026, el equipo se desplomó. Alajuelense no clasificó a las semifinales del Clausura, quedó fuera del Torneo de Copa y tampoco avanzó en la Copa de Campeones de Concacaf. En apenas cuatro meses, el equipo pasó de la cima al vacío competitivo.
El contrato del técnico vencía en junio.
La continuidad estaba en duda.
Y la resolución llegó.
El club y Ramírez decidieron separar caminos con la consigna de que es lo mejor para ambas partes.
Se cierra así un ciclo que tuvo la firma de Ramírez en el éxito y en el fracaso. Una etapa intensa, breve en su segundo capítulo, que deja títulos recientes, pero también preguntas abiertas sobre lo que vino después.
Alajuelense entra ahora en una nueva fase.
Y la reconstrucción ya empezó.