Jorge Luis Pinto puede no ser la primera opción de algunos directivos. Hoy su nombre no solo es el interés nostálgico de buena parte de la afición, sino la solución lógica y necesaria.
Pinto es sinónimo de rigor, virtud que no ha seguido el actual plantel. Aunque no guste a muchos es el entrenador que mejor representaría la identidad rojinegra. Su presencia en el banquillo garantiza que el mando deportivo recaiga en el entrenador, como debe ser.
Se debe aprovechar la pretemporada larga que se viene como una ventana única para reconstruir el plantel.
Tiene 73 años. Los liguistas nos merecemos la oportunidad de tener a una figura histórica del fútbol costarricense una vez más.
Pasó Rudé, Fabián Coito, regresó Carevic, Guimaraes ¿por qué no el regreso de Pinto? ¿Cuál es el gran pecado que cometió para que se le haya vetado incluso por parte de la prensa?
Nadie podrá borrar sus títulos en Perú, Venezuela, Colombia, Costa Rica.
Se le cuestiona por sus detractores sus resultados luego de llevar a Costa Rica a cuartos de final en Brasil 2014, pero no se menciona que llevó a Honduras al cuarto lugar en los Juegos Olímpicos y a la selección mayor a repechaje. Considerando la situación del fútbol hondureño la gestión de Pinto en ese país fue más que buena. Fue campeón de ascenso en Colombia con Unión Magdalena en 2024 y tuvo una gestión positiva en Millonarios en 2019.
Un cuerpo técnico amplio con asistentes de experiencia como Luis Marin y Harold Wallace devolverían la idea de un equipo construido desde el conjunto y no desde fichajes individuales.
Quizá algunos han politizado la figura de Jorge Luis Pinto desde la oposición a la actual Junta Directiva. No obstante, nadie puede negar el amor de Pinto por la Liga. Deben dejarse de lado por unos y otros los celos de tendencia y unirse por una idea, lo que más necesita Liga Deportiva Alajuelense hoy.