En medio de la crisis que mantiene suspendidas las semifinales de la Liga Nacional de Fútbol Aficionado (Linafa), una nueva arista se suma al caso: la posición oficial de la Dirección General de Migración y Extranjería. El criterio de la institución introduce un elemento clave en el debate, al señalar que el jugador extranjero cuestionado no incurre en ninguna irregularidad desde el punto de vista migratorio.
El futbolista en cuestión es un ciudadano estadounidense que ingresó a Costa Rica el pasado 24 de marzo. Su condición migratoria le permite permanecer en el país por un periodo de hasta seis meses, dentro del marco legal establecido para este tipo de ingresos. Bajo ese escenario, su presencia en territorio nacional se encuentra en regla.
Pero el punto central no es solo su permanencia, sino su participación en el torneo. Sobre ese aspecto, Migración fue clara al establecer una diferencia fundamental entre el ámbito profesional y el aficionado. La institución delimita que la necesidad de permisos laborales depende directamente de si existe o no una relación remunerada.
“Si la persona trabaja para Linafa y va a recibir una remuneración, esa persona viene a Migración y el caso lo vemos con el Ministerio de Trabajo. No funciona igual como los jugadores de Primera División”, indicó la oficina de prensa de Migración y Extranjería a ElMundo.cr.
La aclaración no es menor. En el contexto de Linafa, donde el reglamento define la competencia como aficionada, la ausencia de pago marca la diferencia. Bajo ese criterio, la participación del jugador no requeriría un permiso laboral adicional.
“Si es que el extranjero juega a modo aficionado, sin remuneración, no se ve inconveniente. Si no recibe un pago y su estatus de extranjero está al día, por parte de Migración y Extranjería no hay un inconveniente”, añadió la entidad.
El pronunciamiento entra directamente en la discusión que detonó la suspensión del torneo. El Tribunal de Conflictos de Linafa había sancionado a Municipal Desamparados tras acoger una apelación de Valle FC, al considerar que uno de sus jugadores extranjeros no cumplía con los requisitos para competir. Esa resolución se basó, en parte, en la supuesta ausencia de un permiso laboral.
Sin embargo, el criterio de Migración contradice esa interpretación. Desde el punto de vista legal, el jugador no está obligado a contar con ese documento si no existe remuneración. Es decir, el eje del conflicto parece trasladarse del ámbito migratorio al reglamentario.
La propia institución lo deja claro en su respuesta. “No sabemos, y no debemos saber, lo que digan los reglamentos en Linafa”, indicaron, marcando distancia entre la normativa interna del torneo y la legislación nacional.
Este nuevo elemento no resuelve el conflicto, pero sí redefine el debate. Lo que está en discusión ya no es únicamente la condición del jugador, sino la forma en que Linafa interpreta y aplica su propio reglamento en un contexto donde la ley no observa irregularidades.
Mientras tanto, el torneo sigue detenido. Y la pregunta de fondo permanece sin respuesta: si no hay falta en la ley, ¿dónde está exactamente la infracción?