Una implosión ocurre cuando una estructura comienza a derrumbarse desde su interior. No es un ataque externo el que provoca la caída, sino las fracturas internas que terminan debilitándola desde adentro. Esa palabra describe cada vez mejor el momento que atraviesa la FIFA.
En cuestión de horas, las críticas dejaron de venir únicamente desde fuera de la organización y comenzaron a surgir desde sus propios altos mandos.
Primero fue la renuncia de Carlos Cordeiro, asesor principal del presidente Gianni Infantino, quien dejó su cargo denunciando que el plan para vender una participación en la Copa del Mundo significaba “hipotecar el futuro del fútbol”.
Ahora apareció una nueva voz.
Se trata de Kevin Lamour, director de Operaciones de la FIFA, quien lanzó una de las críticas internas más contundentes que se recuerden durante la administración de Infantino.
En declaraciones difundidas por The Associated Press (AP), Lamour aseguró que el proyecto que ha provocado una fuerte controversia no pertenece a la FIFA, sino que responde a una iniciativa personal del presidente del organismo.
“Para decirlo de manera muy clara y directa: el proyecto que ha generado tanta controversia y debate no es un proyecto de la FIFA. Mucho menos es un proyecto de la administración de la FIFA. Es el proyecto de una sola persona”, dijo Lamour.
La afirmación supone un nuevo golpe para la dirigencia del organismo, ya que proviene de uno de los principales ejecutivos encargados del funcionamiento diario de la institución.
“La administración también fue engañada”
Lamour fue todavía más lejos.
Según explicó, no solo las federaciones, confederaciones, clubes, jugadores y aficionados desconocían cómo se estaba desarrollando la iniciativa.
También la propia administración de la FIFA.
“Los vicepresidentes de la FIFA, los miembros del Consejo de la FIFA, las confederaciones, las federaciones, los jugadores, las ligas, los clubes y los aficionados no fueron los únicos que fueron ignorados. La propia administración de la FIFA también fue engañada”, mencionó Lamour.
El director de Operaciones sostuvo que durante meses existió una “mentira por omisión” y cuestionó la manera en que se habría manejado el proyecto.
“Este ejercicio unilateral de poder no es trivial. Es indicativo de una falta de confianza, una falta de transparencia, una falta de discernimiento, una falta de buena gobernanza. Y una grave falta de respeto”, añadió el ejecutivo.
“No servir a los intereses personales de una persona”
En otro de los pasajes más duros de su pronunciamiento, Lamour aseguró que la misión de los funcionarios de la FIFA es trabajar por el fútbol y no por intereses individuales.
“Nuestra misión (…) es servir al fútbol. No servir a los intereses personales de una persona que, lamentablemente, cree que encarna a la FIFA cuando se supone que debe estar a su servicio”, dijo Lamour.
Incluso, afirmó que dentro de la organización existe un ambiente de desmotivación entre muchos empleados.
“Todos queremos sentirnos orgullosos de trabajar para la FIFA y hoy, lamentablemente, parece que ya no es así para muchos de nosotros. Eso me entristece”, añadió.
“Si pierdo mi trabajo, que así sea”
Lamour concluyó su declaración asegurando que entiende las consecuencias que podría tener hacer públicas sus diferencias con la dirección del organismo.
Sin embargo, dijo que sus principios están por encima de cualquier cargo.
“Sé que tengo un deber de lealtad hacia mi empleador. Pero también, y sobre todo, tengo un deber de lealtad hacia ciertos valores (…) Y si eso significa que pierdo mi trabajo, que así sea. Lo entenderé y respetaré esa decisión. Al menos dormiré bien esta noche”, cerró Lamour.
Las declaraciones llegan apenas después de la renuncia de Carlos Cordeiro y profundizan una crisis interna que, por primera vez en mucho tiempo, se desarrolla públicamente dentro de la propia FIFA.
Las diferencias ya no provienen únicamente de dirigentes, federaciones o actores externos.
Ahora son altos funcionarios del propio organismo quienes cuestionan abiertamente el liderazgo de Gianni Infantino y la forma en que se están tomando decisiones sobre uno de los proyectos más controvertidos de los últimos años.