Alajuela, 2 sep (elmundo.cr) – Creichel Pérez, centrocampista de Alajuelense, vivió una experiencia inusual en el reciente clásico contra Saprissa, cuando ingresó desde el banquillo para cumplir un rol inesperado: jugar como lateral por un perfil que no es el suyo. A pesar de estar fuera de su posición habitual, Pérez supo aprovechar la oportunidad, causando serios problemas a la defensa morada con sus constantes incursiones hacia el centro del campo utilizando su pierna menos hábil.
El jugador se sinceró sobre lo que se discutió en el vestuario tras el empate. “Acabábamos de hablar de que queda un sabor amargo, pero vamos a buscar levantarnos ante Guanacasteca. No me la imaginé, pero estaba concentrado. Me dijeron que encarara y buscara el gol. Yo sabía que centrar con la derecha no era lo mejor porque no era mi pierna hábil”, expresó Creichel, refiriéndose a cómo ajustó su juego para maximizar su impacto en el partido.
Jugar un clásico, admitió Pérez, fue la realización de un sueño, y desde el momento en que entró al campo, estaba decidido a hacer todo lo posible para ayudar a su equipo. Su actuación no pasó desapercibida, y rápidamente cumplió con las expectativas.
En la conferencia de prensa posterior al partido, el técnico Alexandre Guimaraes elogió a Pérez por cumplir con creces la tarea asignada: “Creichel cumplió muy bien la misión que le encomendé, que era llevar vértigo y activar a Anderson Canhoto como extremo rojinegro.” Estas palabras reafirmaron la confianza del técnico en el joven jugador, quien demostró ser una opción versátil y efectiva en un momento crucial del encuentro.
Ahora, Creichel y su equipo ya están enfocados en su próximo reto contra Guanacasteca, buscando convertir la frustración del empate en una victoria que los impulse en la tabla.