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Emitida en SAN PEDRO, el 29 de julio del 2025.
BANCO NACIONAL DE COSTA RICA

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Fútbol Internacional

Concacaf: El Caribe golpea a Centroamérica y esta es la razón

» Las diásporas, el talento formado en Europa y los cambios reglamentarios de FIFA ayudan a explicar una transformación que ya golpea a Centroamérica

» El Caribe de Concacaf se reconfiguró: Jamaica y Trinidad y Tobago pierden el poder

Costa Rican Joel Campbel(R) and Mechak Jerome of Haiti vie during their Russia 2018 FIFA World Cup North, Central America & Caribbean Qualifiers football match, in San Jose, on November 13, 2015. AFP PHOTO / EZEQUIEL BECERRA

El mapa futbolístico de Concacaf cambió. Y los resultados comienzan a mostrar con mayor fuerza una realidad que se viene construyendo desde hace varios años: el Caribe acortó distancias con Centroamérica y algunas de sus selecciones ya dieron el salto.

No son superpotencias del fútbol mundial. Tampoco todas las selecciones caribeñas atraviesan la misma realidad. Pero el perfil del futbolista que hoy representan países como Curazao, Haití y Surinam es muy diferente al de décadas anteriores.

Durante mucho tiempo, varias selecciones caribeñas tenían planteles con una importante presencia de futbolistas aficionados o semiprofesionales, jugadores que combinaban el fútbol con otros trabajos y oficios. La imagen de selecciones integradas por profesores, trabajadores de la construcción y personas dedicadas a otras actividades formaba parte de aquella enorme brecha con los países de mayor tradición futbolística de Centroamérica.

Esa fotografía ya no describe a selecciones como Curazao, Haití y Surinam.

Ahora basta revisar dónde nacieron sus futbolistas y, especialmente, dónde juegan.

El Mundial 2026 dejó la primera gran advertencia

La eliminatoria de Concacaf rumbo al Mundial de 2026 terminó de confirmar el cambio.

Estados Unidos, México y Canadá tenían asegurada su participación como anfitriones. Los otros tres boletos directos de la eliminatoria fueron para Panamá, Curazao y Haití.

Curazao consiguió la primera clasificación mundialista de su historia y se convirtió, por población, en la nación más pequeña que ha logrado llegar a una Copa del Mundo. Haití regresó después de 51 años de ausencia, pues su única participación anterior había sido en Alemania 1974.

Surinam estuvo todavía más cerca de aumentar la representación caribeña. Terminó segundo del Grupo A de la ronda final y consiguió un cupo para el Torneo de Repechaje de la FIFA. Allí comenzó ganando contra Bolivia, pero finalmente cayó 2-1 el 26 de marzo de 2026 y terminó su sueño mundialista.

Mientras eso ocurría, Costa Rica, Honduras, Guatemala y El Salvador se quedaron sin Mundial.

Costa Rica y Honduras llegaron con posibilidades a enfrentarse en la última fecha, pero el empate 0-0 en San José eliminó a ambas selecciones. Guatemala había quedado fuera después de perder 3-2 ante Panamá y El Salvador fue eliminado tras caer 4-0 frente a Surinam.

La Liga de Naciones vuelve a golpear a Centroamérica

Si alguien consideró que lo ocurrido durante la eliminatoria mundialista podía ser circunstancial, la primera jornada de la Liga de Naciones 2026-2027 volvió a colocar el tema sobre la mesa.

Curazao derrotó 4-3 a Costa Rica en el estadio Ricardo Saprissa; República Dominicana venció 3-2 a Nicaragua; Surinam fue a Tegucigalpa y derrotó 3-2 a Honduras; y Jamaica superó 3-2 a Guatemala en Kingston.

Además, Haití, próximo rival de Costa Rica, comenzó su participación derrotando 3-2 a Trinidad y Tobago.

El resultado obliga a mirar más allá de los marcadores.

¿Qué está pasando en el Caribe?

Una parte importante de la respuesta está en los futbolistas que actualmente conforman estas selecciones.

Un cambio reglamentario importante en 2020

Hay un punto de inflexión que ayuda a entender el fenómeno.

El 18 de septiembre de 2020, durante el 70.º Congreso de la FIFA, se aprobaron modificaciones al Reglamento de Aplicación de los Estatutos que introdujeron nuevas excepciones a la prohibición general de cambiar de federación.

La propia FIFA describió posteriormente aquella reforma como la primera modernización integral de las reglas de elegibilidad desde 2008.

Antes, participar oficialmente con una federación podía cerrar de manera mucho más rígida la posibilidad de representar posteriormente a otra. La reforma abrió nuevos escenarios bajo determinadas condiciones para futbolistas con derecho a representar más de una asociación.

Pero existe una precisión fundamental: no significa que cualquier futbolista nacido en Europa pueda simplemente escoger una selección caribeña ni que todos los jugadores actuales de Haití, Curazao o Surinam hayan necesitado cambiar de federación.

Algunos nunca habían representado oficialmente a otra federación y ya eran elegibles por nacionalidad y vínculos familiares.

La normativa exige que exista el vínculo correspondiente. La FIFA actualizó precisamente en septiembre de 2026 sus directrices sobre elegibilidad y cambio de federación y recordó que, cuando debe acreditarse un «vínculo genuino», la nacionalidad por sí misma puede no ser suficiente: existen criterios relacionados con nacimiento, ascendencia o residencia.

La combinación de estas posibilidades reglamentarias con las enormes diásporas caribeñas ha permitido a diferentes federaciones ampliar considerablemente su universo de selección.

Y los números actuales son reveladores.

Curazao: 14 de 15 utilizados nacieron en Países Bajos

El caso de Curazao, verdugo de Costa Rica en el estadio Ricardo Saprissa, resulta contundente.

De los 15 jugadores utilizados contra la Tricolor, 14 nacieron en Países Bajos.

El único nacido en Curazao fue Tahith Chong, nacido en Willemstad.

Eso significa que el 93,3 % de los futbolistas utilizados por Curazao ante Costa Rica nació fuera de la isla.

Y hay otro dato: ninguno de los 15 juega actualmente en Curazao.

Los futbolistas utilizados fueron:

  • Eloy Room — Miami FC, Estados Unidos. Nació en Nijmegen, Países Bajos.
  • Sherel Floranus — PEC Zwolle, Países Bajos. Nació en Róterdam.
  • Armando Obispo — PSV, Países Bajos. Nació en Boxtel.
  • Shurandy Sambo — Burnley, Inglaterra. Nació en Geldrop.
  • Ar’Jany Martha — SC Telstar, Países Bajos. Nació en Róterdam.
  • Leandro Bacuna — Iğdır FK, Turquía. Nació en Groningen.
  • Livano Comenencia — FC Zürich, Suiza. Nació en Breda.
  • Jearl Margaritha — Beveren, Bélgica. Nació en Groningen.
  • Jürgen Locadia — Tampa Bay, Estados Unidos. Nació en Emmen.
  • Juninho Bacuna — Gaziantep, Turquía. Nació en Groningen.
  • Juriën Gaari — Abha, Arabia Saudita. Nació en Kerkrade.
  • Tahith Chong — Sheffield United, Inglaterra. Nació en Willemstad, Curazao.
  • Kenji Gorré — Maccabi Haifa, Israel. Nació en Spijkenisse, Países Bajos.
  • Jordi Paulina — Fortuna Düsseldorf, Alemania. Nació en Odijk, Países Bajos.
  • Nicky Souren — SC Cambuur, Países Bajos. Nació en Róterdam.

Son 15 jugadores repartidos en clubes de nueve países diferentes: Países Bajos, Estados Unidos, Inglaterra, Turquía, Suiza, Bélgica, Arabia Saudita, Israel y Alemania.

Incluso Chong, el único de los utilizados que nació en Curazao, desarrolla su carrera fuera de la isla.

Surinam: 14 de los 16 utilizados nacieron fuera del país

Surinam presenta un fenómeno todavía más ligado a Países Bajos.

En la victoria 3-2 sobre Honduras utilizó 16 futbolistas.

De ellos, 13 nacieron en Países Bajos, dos en Surinam y uno en Bélgica.

Es decir, 14 de los 16 —un 87,5 %— nacieron fuera de Surinam.

Entre los titulares estuvieron Etienne Vaessen, del FC Groningen; Shaquille Pinas, del Al Kholood saudí; Myenty Abena, del Gaziantep; Radinio Balker, del Huddersfield Town; Liam van Gelderen, del RKC Waalwijk; Denzel Jubitana, del Neftçi; Shiloh ‘t Zand, del Fortuna Sittard; Kenneth Paal, del Antalyaspor; Richonell Margaret, del Go Ahead Eagles; Justin Lonwijk, del Dynamo Kyiv; y Gyrano Kerk, del Erzurumspor.

Solamente Myenty Abena, nacido en Paramaribo, nació en Surinam entre esos 11 titulares.

Vaessen nació en Breda; Pinas en Róterdam; Balker y Kerk en Ámsterdam; Van Gelderen en Zaandam; Jubitana en Amberes, Bélgica; ‘t Zand en Róterdam; Paal en Arnhem; Margaret en Heerhugowaard y Lonwijk en Tilburg.

Los cinco cambios utilizados mantuvieron la tendencia: Denilho Cleonise, del ML Vitebsk, nació en Ámsterdam; Stefano Denswil, del AEL Limassol, en Zaandam; Dhoraso Klas, del Sheriff Tiraspol, en Ámsterdam; Immanuel Pherai, del Hamburger SV, en Ámsterdam; y Gleofilo Vlijter, del Újpest, nació en Paramaribo.

El resultado final de la radiografía es contundente:

13 nacidos en Países Bajos, dos en Surinam y uno en Bélgica.

Haití: Francia también juega

El fenómeno haitiano tiene características diferentes, pero conduce a una conclusión similar.

De los 24 jugadores de la convocatoria analizada, 10 nacieron en Haití y 14 fuera del país.

Nueve nacieron en Francia, dos en Canadá, dos en Estados Unidos y uno en Guadalupe.

Es decir, el 58,3 % de la convocatoria nació fuera de Haití.

Y al analizar específicamente los 16 futbolistas utilizados en el triunfo 3-2 frente a Trinidad y Tobago, aparece otro dato llamativo.

Siete nacieron en Haití y siete en Francia. Los otros dos nacieron en Canadá y Estados Unidos.

Por tanto, nueve de los 16 jugadores utilizados —56,25 %— nacieron fuera de Haití.

Entre los titulares estuvieron Alexandre Pierre, del Sochaux, nacido en Francia; Carlens Arcus, del Angers, nacido en Haití; Garven-Michée Metusala, del Colorado Springs Switchbacks, nacido en Canadá; Hannes Delcroix, del FC Lugano, nacido en Haití; Carl-Fred Sainthe, del El Paso Locomotive, nacido en Haití; y Danley Jean Jacques, del Philadelphia Union, también nacido en Haití.

Completaron el grupo utilizado jugadores como Fabrice “Fafà” Picault, del Atlanta United y nacido en Nueva York; Martin Experience, del FCV Dender y nacido en Francia; Dany Jean, del Torreense y nacido en Haití; Wilson Isidor, del Sunderland y nacido en Francia; y Louicius Deedson, del Sochaux y nacido en Haití.

Desde el banquillo aparecieron otros cuatro nacidos en Francia: Yassin Fortune, del Vizela; Kenny Quetant, del Werder Bremen; Jean-Ricner Bellegarde, del Wolverhampton; y Ruben Providence, del Bodrumspor. También ingresó Frantzdy Pierrot, del AEK Atenas, nacido en Cabo Haitiano.

Así, Francia aportó por lugar de nacimiento exactamente la misma cantidad de jugadores utilizados que el propio Haití: siete.

El poder caribeño cambió de manos

Durante décadas, cuando se hablaba de las principales selecciones del Caribe, los primeros nombres eran normalmente Jamaica y Trinidad y Tobago.

Jamaica disputó el Mundial de Francia 1998. Trinidad y Tobago hizo lo mismo en Alemania 2006.

Hoy siguen siendo selecciones relevantes —Jamaica, de hecho, acaba de derrotar a Guatemala—, pero Curazao y Haití fueron las dos selecciones caribeñas que consiguieron los boletos directos al Mundial 2026, mientras Surinam llegó hasta el repechaje intercontinental.

El centro de gravedad competitivo del Caribe se amplió.

Y buena parte de ese crecimiento se alimenta de jugadores que nacieron o se formaron en sistemas futbolísticos mucho más desarrollados, particularmente Países Bajos y Francia.

¿Y qué sucede con Costa Rica y Honduras?

Ahí aparece el contraste.

Costa Rica atraviesa un proceso de recambio generacional después de quedarse fuera del Mundial 2026. Para esta Liga de Naciones, Fernando Batista convocó a 30 futbolistas con un promedio de 24,4 años; 13 tienen 23 años o menos.

Pero hay un dato todavía más revelador: 24 de los 30 convocados proceden del campeonato costarricense y solamente seis son legionarios.

La realidad hondureña requiere un matiz. Honduras también quedó eliminada del Mundial y está reconstruyendo su selección, pero su convocatoria actual está mucho más repartida: 12 de los 26 convocados juegan en Honduras y 14 militan en el extranjero, según la nómina para esta Liga de Naciones.

Eso no cambia el problema de fondo para las dos selecciones: ambas vienen de quedar fuera del Mundial y necesitan reconstruir sus generaciones competitivas. Pero no sería correcto afirmar que Honduras tiene actualmente «casi todos» sus seleccionados en la liga local.

Ya no es el mismo Caribe

El fútbol centroamericano se enfrenta, entonces, a una realidad diferente.

Curazao puede colocar sobre el terreno futbolistas nacidos y formados en Países Bajos. Surinam tiene acceso a una enorme diáspora neerlandesa. Haití encuentra buena parte de su talento en Francia, además de Estados Unidos y Canadá.

No son potencias mundiales. Pero tampoco son aquellas selecciones caribeñas a las que Centroamérica enfrentaba con una ventaja estructural enorme.

Los resultados empiezan a demostrarlo.

Curazao y Haití estarán en el Mundial 2026. Surinam estuvo a un partido del duelo definitivo del repechaje. Costa Rica, Honduras, Guatemala y El Salvador quedaron eliminados.

Y en el comienzo de una nueva Liga de Naciones, Curazao ganó en Costa Rica, Surinam ganó en Honduras, República Dominicana derrotó a Nicaragua y Jamaica venció a Guatemala.

Ahora Costa Rica deberá enfrentarse este domingo a Haití en Kingston. Concacaf programó el encuentro en Sabina Park, escenario en el que los haitianos vienen de derrotar 3-2 a Trinidad y Tobago.

El Caribe cambió. Centroamérica ya recibió el aviso en la eliminatoria mundialista y la primera jornada de la Liga de Naciones volvió a recordárselo.

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