Brasil necesitó mucho más que su favoritismo para mantenerse con vida en el Mundial 2026. La selección dirigida por Carlo Ancelotti derrotó 2-1 a Japón con un gol de Gabriel Martinelli en el minuto 95 y aseguró su clasificación a los octavos de final tras un partido cargado de tensión, sufrimiento y emoción hasta el último instante.
La Canarinha estuvo muy cerca de extender el compromiso al tiempo extra, pero encontró la recompensa cuando el reloj ya consumía los segundos finales del descuento.
Japón golpeó primero
El conjunto asiático volvió a demostrar por qué ha sido una de las selecciones más competitivas del torneo. Ordenado, intenso y disciplinado, complicó durante casi todo el encuentro a uno de los grandes candidatos al título.
El premio llegó con el gol de Saishu Sano, quien adelantó a Japón y obligó a Brasil a remar contra la corriente.
El tanto alteró los planes de Ancelotti y obligó a los sudamericanos a asumir mayores riesgos en busca del empate.
Casemiro devolvió la esperanza
La reacción brasileña apareció gracias a la experiencia de Casemiro, quien encontró el empate para devolverle tranquilidad a su equipo.
Sin embargo, el 1-1 seguía dejando muchas dudas en una selección que no encontraba la claridad necesaria para romper el bloque defensivo japonés.
Mientras Brasil buscaba espacios, Japón resistía con inteligencia e incluso generaba peligro en algunos contragolpes.
El dilema de Neymar
Uno de los aspectos más llamativos del partido estuvo en el banquillo brasileño.
Carlo Ancelotti tenía previsto darle minutos a Neymar, pero el desarrollo del encuentro modificó completamente su planificación.
Con el empate en el marcador, el técnico italiano prefirió reservar al astro brasileño para un eventual tiempo extra, consciente de que ingresarlo demasiado temprano podía dejarlo sin energía si el partido se extendía otros 30 minutos.
Finalmente, ese escenario nunca llegó.
Martinelli evitó el alargue
Cuando todo apuntaba a la prórroga, apareció Gabriel Martinelli para convertirse en el héroe de la tarde.
En el minuto 95 encontró el espacio necesario para marcar el 2-1 definitivo y desatar la celebración brasileña, que pasó del nerviosismo absoluto a la euforia en cuestión de segundos.
El tanto evitó el desgaste adicional de los tiempos extra y mantuvo intacto el sueño mundialista de la Verdeamarela.
Ahora piensa en los octavos
Con la clasificación asegurada, Brasil ya conoce cuál será su siguiente desafío.
La selección sudamericana disputará los octavos de final el próximo 5 de julio en East Rutherford, donde enfrentará al ganador del compromiso entre Costa de Marfil y Noruega, serie que se definirá este martes en Dallas.
Después de una noche de sufrimiento, Brasil continúa en carrera, aunque dejó claro que en la fase de eliminación directa cualquier descuido puede costar la despedida del Mundial.