La polémica que dejó el partido entre Liga Deportiva Alajuelense y San Carlos ya tiene una valoración técnica: la decisión tomada en cancha y respaldada desde el VAR debió terminar de otra manera.
La acción ocurrió al minuto 16 y tuvo como protagonista al defensor Deylan Paz de Alajuelense, quien fue amonestado después de una fuerte disputa por el balón que terminó una falta contra Jeikel Venegas. El VAR revisó las imágenes y decidió respaldar la tarjeta amarilla.
Sin embargo, el análisis posterior de la Comisión determina que el procedimiento del VAR fue incorrecto. Su conclusión es contundente: debió recomendarse una revisión en campo y, después de observar nuevamente la jugada, correspondía tarjeta roja directa por juego brusco grave.
¿Qué ocurrió?
La acción comenzó con un pase largo de San Carlos en busca de Venegas.
El defensor manudo se lanzó con alta intensidad para disputar la pelota y consiguió jugarla primero. El problema estuvo en todo lo que sucedió durante esa misma acción.
Como consecuencia de la forma en la que entró, impactó directamente con los tacos de su pie derecho sobre el muslo derecho del adversario.
El árbitro interpretó que existía temeridad. Sancionó la falta y mostró tarjeta amarilla.
A partir de ahí entró el VAR.
Esto dijeron desde la cabina
Los encargados del videoarbitraje revisaron diferentes tomas para determinar si existían elementos que justificaran llamar al árbitro a una revisión en campo.
“Amarilla. Amarilla en el caso número 2 (PAZ), minuto 16”, se escucha inicialmente.
Durante el análisis, uno de los aspectos que llamó la atención del VAR fue que el defensor consiguió tocar primero la pelota.
“El jugador juega el balón y después hay un contacto con los tacos en la pierna”, señalaron mientras solicitaban diferentes repeticiones.
Pidieron observar la acción a velocidad normal, un close-up y posteriormente una toma más abierta.
Después llegó la conclusión:
“El jugador recoge la pierna. No veo un movimiento adicional. Simplemente el jugador juega el balón. Hay temeridad”.
Con ese criterio, el VAR decidió no recomendar una revisión en campo.
El mensaje al árbitro fue:
“Leiton, David te habla. Te confirma amonestación”.
El partido continuó con el defensor rojinegro en cancha.
¿Dónde estuvo el error?
Precisamente ahí aparece la discrepancia de la Comisión encargada de analizar posteriormente la acción.
Su valoración establece que “el análisis realizado por el VAR es incorrecto”, porque considera que durante la revisión no se ponderaron adecuadamente varios elementos técnicos determinantes.
Uno es la alta intensidad con la que el futbolista de Alajuelense se lanzó a disputar la pelota.
Otro corresponde a la extensión de la pierna.
A eso se suma el punto de contacto: los tacos impactan directamente y de lleno sobre el muslo del jugador de San Carlos.
Y finalmente aparece un criterio fundamental: el riesgo generado para la integridad física del adversario.
Jugar el balón no era suficiente
Este punto resulta fundamental para comprender por qué la Comisión considera equivocada la decisión del VAR.
El hecho de que el jugador de Alajuelense consiguiera tocar la pelota no elimina los demás elementos que deben valorarse para determinar la gravedad de una entrada.
Es decir, jugar primero el balón no convierte automáticamente una acción posterior en legal ni descarta una posible expulsión.
Según el análisis, también debían considerarse conjuntamente la intensidad, la forma de la entrada, el lugar donde se produjo el contacto y el riesgo para el adversario.
Y al unir todos esos factores, la conclusión cambia.
La Comisión considera que hubo uso de fuerza excesiva y, por tanto, la acción debía calificarse como juego brusco grave.
¿Qué debió hacer el VAR?
El procedimiento correcto, según la valoración divulgada, tenía dos pasos.
Primero, el VAR debía recomendar al árbitro realizar una revisión en campo (OFR).
Después, una vez observadas nuevamente las imágenes en el monitor, el jugador número 2 de Alajuelense debió ser expulsado mediante tarjeta roja directa por juego brusco grave.
Por eso, el análisis no cuestiona únicamente la decisión original del árbitro. Señala específicamente que el VAR tuvo las imágenes disponibles, realizó la revisión protocolaria y aun así llegó a una conclusión equivocada.
La diferencia entre ambas interpretaciones queda reflejada incluso en las palabras utilizadas.
El VAR vio temeridad, que corresponde a una amonestación.
La Comisión determinó fuerza excesiva y juego brusco grave, que ameritaban expulsión.
Así, varios días después del Alajuelense-San Carlos, la polémica encuentra una respuesta técnica: la amarilla debió convertirse en roja y el VAR tenía que intervenir para que el árbitro revisara la acción.