Alajuelense salió vivo de San Pedro Sula. Y no es poca cosa después de una noche en la que pasó de golpear primero a verse superado, estar abajo en el marcador y necesitar una reacción para rescatar un 2-2 frente a Marathón.
El tricampeón de la Copa Centroamericana tuvo que apelar al sufrimiento en el Estadio Francisco Morazán. Cuando el panorama lucía más complicado, Ismael Rescalvo encontró respuestas desde el banquillo: Roan Wilson cambió la dinámica rojinegra y Ángel Zaldívar apareció para convertir el empate.
La serie quedó abierta y se resolverá el próximo jueves 17 de setiembre en el Estadio Alejandro Morera Soto.
Alajuelense regresará a Costa Rica con dos goles anotados como visitante, un elemento que puede adquirir un peso determinante en una fase en la que este criterio entra en juego para resolver un eventual empate en el marcador global.
Pero para llegar hasta ahí, la Liga tuvo que atravesar una noche de emociones cambiantes.
Un minuto bastó para golpear
Alajuelense necesitaba una respuesta después de días marcados por la derrota en el clásico y las críticas alrededor del equipo.
La primera llegó prácticamente desde el camerino.
Anthony Hernández necesitó apenas un minuto para poner a celebrar a los rojinegros.
La Liga construyó la acción desde la asociación. Celso Borges y Kenyel Mitchell participaron en la elaboración, Rashir Parkins continuó la jugada y Hernández recibió con espacio suficiente para acomodarse y definir ante Jonathan Rougier.
Era difícil imaginar un mejor comienzo.
El problema para Alajuelense fue todo lo que ocurrió después.
Marathón absorbió el golpe y comenzó a llevar el partido hacia territorio rojinegro. El equipo hondureño adelantó líneas, tomó la iniciativa y encontró rápidamente la manera de igualar.
Yairo Moreno se encargó de hacerlo al minuto 9 con un formidable lanzamiento de tiro libre. Su zurdazo terminó en el ángulo y dejó sin posibilidad de reacción a Washington Ortega.
El 1-1 cambió la dinámica.
Marathón creció con el manejo de Brian Farioli, Javier Arriaga y Tomás Sorto, mientras Alberth Elis añadía velocidad y profundidad a los ataques del conjunto hondureño.
La Liga había conseguido lo más difícil —anotar inmediatamente como visitante—, pero no logró utilizar esa ventaja para adueñarse del encuentro.
CD Marathón 🆚 LD Alajuelense
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— Concacaf Champions Cup (@TheChampions) September 11, 2026
Marathón puso al tricampeón contra las cuerdas
Rescalvo buscó una reacción después del descanso y mandó a Roan Wilson al terreno de juego.
El cambio terminaría teniendo consecuencias importantes, aunque antes llegó otro golpe de Marathón.
Yairo Moreno volvió a generar peligro por el costado, superó a Fernando Piñar y envió el balón al área. Damin Ramírez apareció sin la marca necesaria y, mediante un cabezazo, puso el 2-1.
Ahí apareció el escenario que Alajuelense quería evitar.
Perdía como visitante, su rival atravesaba un buen momento y el partido comenzaba a exigir algo más que fútbol.
Exigía carácter.
Y la Liga reaccionó.
Wilson comenzó a darle otra velocidad a las posesiones rojinegras. Su presencia permitió encontrar espacios que durante varios pasajes habían estado cerrados y Alajuelense volvió a acercarse al área de Marathón.
Faltaba lo de siempre en los últimos partidos: convertir.
Zaldívar apareció cuando más lo necesitaban
Ángel Zaldívar llegó a este encuentro bajo cuestionamientos por su rendimiento y su falta de gol.
En San Pedro Sula tuvo una oportunidad para responder.
La aprovechó.
Roan Wilson construyó la acción y asistió al mexicano, quien consiguió el 2-2 y le devolvió aire a un Alajuelense que minutos antes estaba perdiendo la ida de los cuartos de final.
Esta vez, el nombre permitió el juego de palabras perfecto: cuando el tricampeón necesitó ayuda, apareció su ‘Ángel’.
Zaldívar marcó y Wilson confirmó el impacto que había tenido desde su ingreso.
Con la igualdad recuperada, Alajuelense tuvo que administrar también las emociones. Buscar el tercero tenía valor, pero conceder otro podía transformar completamente las condiciones para la vuelta.
El 2-2 terminó sobreviviendo hasta el pitazo final.
Aarón Salazar todavía tuvo una anotación que fue invalidada y, una vez acabado el encuentro, se acercó al cuerpo arbitral buscando explicaciones sobre la decisión.
No hubo tercer gol rojinegro.
Tampoco hizo falta para que la Liga saliera de Honduras con vida.
Dos goles que pueden valer mucho
El empate no resuelve absolutamente nada.
Marathón demostró que tiene argumentos para competir la eliminatoria y durante varios tramos logró someter al equipo de Rescalvo.
Sin embargo, las condiciones de la serie permiten que Alajuelense se marche de San Pedro Sula con una sensación distinta a la que habría provocado una derrota.
Los dos goles conseguidos en Honduras pueden convertirse en un factor trascendental si la serie termina igualada en el global.
Además, la definición será en el Morera Soto.
Ahí se conocerá quién avanza a las semifinales y obtiene también el boleto para disputar la Copa de Campeones de Concacaf.
Ortega encendió las alarmas
La noche dejó además dos situaciones particulares para Alajuelense.
Luis Díaz volvió a tener participación y concretó su debut después del periodo que permaneció fuera por lesión.
La preocupación, en cambio, estuvo alrededor de Washington Ortega.
El guardameta protagonizó un fuerte choque con Farbod Samadian y cayó aparatosamente. Aunque consiguió permanecer en el encuentro y realizó intervenciones importantes posteriormente, al finalizar fue trasladado a un centro hospitalario como parte del protocolo correspondiente.
Alajuelense llegó a Honduras necesitado de respuestas y no consiguió la victoria que buscaba.
Pero tampoco se quebró cuando Marathón lo puso contra las cuerdas.
El tricampeón golpeó, sufrió, estuvo abajo y reaccionó.
Roan Wilson encendió al equipo y Ángel Zaldívar encontró el gol que necesitaba la Liga.
El 2-2 deja todo para la Catedral.
Y después de una noche complicada en San Pedro Sula, Alajuelense todavía respira.