San José, 23 abr (elmundo.cr) – Un grupo de estudiantes del denominado Movimiento Autónomo y Apartidario que mantiene la toma del edificio de Rectoría de la Universidad de Costa Rica (UCR) elevó sus demandas a las autoridades universitarias, exigiendo la apertura de un espacio formal de negociación en un plazo máximo de 24 horas.
Mediante un pronunciamiento, los manifestantes cuestionaron la gestión de las autoridades universitarias y señalaron que no es posible “tener como cabeza a alguien que continúa saboteando día a día nuestra unión como sector educativo”, en referencia al liderazgo institucional.
El movimiento solicitó a la Rectoría la convocatoria urgente a una mesa de diálogo que sea “formal, transparente, pública y resolutiva”, en la que participen representantes estudiantiles de distintos niveles.
Entre los principales puntos a discutir, destacan la exigencia de una garantía real de participación estudiantil en todos los procesos de negociación relacionados con el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES).
Asimismo, hicieron un llamado a que se promueva la participación activa del estudiantado en la discusión nacional sobre este tema, incluso incentivando la movilización social.
Otra de las exigencias planteadas es la emisión, en un plazo de 48 horas, de una circular institucional que prohíba cualquier tipo de represalia contra quienes participan en la protesta. “Solicitamos que no se tomen medidas ni se inicien procesos en contra de ninguna de las personas aquí presentes”, indicaron.
Denuncias de condiciones y seguridad
Los estudiantes también denunciaron presuntas afectaciones a sus condiciones básicas dentro del edificio, asegurando que se han vulnerado derechos fundamentales durante la protesta.
“Estamos poniendo en práctica nuestro derecho constitucional a la protesta, y aun así se están violentando derechos básicos como el acceso al agua, la electricidad y la seguridad”, señalaron.
Además, denunciaron supuestos actos de hostigamiento, como la activación de una alarma sonora de alta intensidad. “Nos activaron directamente una alarma que alcanzó los 112 decibeles, la cual no ha dejado de sonar desde las 10 de la noche mientras protestábamos pacíficamente”, afirmaron.
Según el movimiento, estas acciones representan un riesgo para la integridad de quienes se mantienen en la toma. “Rectoría está atentando contra nuestra integridad, a pesar de que estamos completamente abiertos al diálogo”, concluyeron.