San José, 17 sep (elmundo.cr)-El Refugio Nacional de Vida Silvestre Mixto Conchal fortaleció durante 2026 sus acciones de restauración ecológica mediante la producción y establecimiento de especies nativas, con el objetivo de contribuir a la recuperación y conservación del bosque tropical seco costero y el manglar en Cabo Velas, Guanacaste.
Estas acciones forman parte de los esfuerzos para conservar cerca de 40 hectáreas de estos ecosistemas y contemplan la recolección de semillas, la siembra de especies nativas en el vivero y la donación de árboles producidos en este espacio.
El objetivo es fortalecer la conservación de la flora y favorecer la biodiversidad asociada a estos ecosistemas.
Un refugio con 17 años de historia
El área protegida fue creada el 18 de septiembre de 2009 para proteger una muestra representativa del bosque tropical seco costero, considerado uno de los ecosistemas más amenazados del país.
Este mes, el refugio alcanza 17 años desde su establecimiento y forma parte del Corredor Biológico Marino Costero Baulas-Conchal, contribuyendo a la conexión entre distintos ecosistemas y favoreciendo el desplazamiento de especies en la región.
La restauración de la flora permite fortalecer los hábitats que proporcionan alimento y refugio a la fauna silvestre.
En el área protegida habitan monos congo, venados cola blanca, aves residentes y migratorias, reptiles y pequeños mamíferos, entre otras especies.
Además, el refugio resguarda un manglar que sirve como refugio para especies terrestres y marinas, funciona como barrera natural contra la erosión costera y contribuye a la salud del ecosistema.
“La conservación es un compromiso de largo plazo”
Gabriela Meza, gerente de Sostenibilidad de Reserva Conchal, destacó la importancia de mantener estos esfuerzos de manera constante.
“La conservación es un compromiso de largo plazo y sus resultados se construyen a partir de esfuerzos constantes. Cada ecosistema que logramos fortalecer representa mayores oportunidades para que las especies encuentren refugio, alimento y condiciones adecuadas para desarrollarse.”
Meza agregó:
“Nuestro objetivo es que el bosque tropical seco y el manglar continúen siendo espacios vivos, funcionales y capaces de aportar valor ambiental para las futuras generaciones”.
Educación ambiental con las comunidades
La conservación también se desarrolla mediante Simbiosis, el programa de educación ambiental de Reserva Conchal.
Desde su creación en 2017, más de 4.000 estudiantes de escuelas locales han participado en talleres y actividades relacionadas con biodiversidad, manglares, pasos de fauna, reforestación y conservación de especies nativas.
Durante estas experiencias, los estudiantes también conocen cuatro especies de abejas nativas y su importancia para la polinización.
Un vivero con más de 50.000 plantas
El trabajo de restauración se apoya en un vivero ubicado dentro de Reserva Conchal, donde se producen y cuidan plantas destinadas a proyectos de reforestación, restauración ecológica y paisajismo de la operación.
El vivero maneja más de 100 especies y tiene capacidad para albergar más de 50.000 plantas.
Durante 2025, entregó aproximadamente 24.350 ejemplares destinados a proyectos internos y de conservación.
Además, el espacio utiliza compost elaborado con residuos orgánicos, riego automatizado mediante energía solar y productos biológicos para el control de plagas.
A 17 años de la creación del refugio, Reserva Conchal reafirma su compromiso con la protección del bosque tropical seco costero, el manglar y las especies que dependen de estos ecosistemas.
La restauración de la flora, junto con la producción de plantas y la educación ambiental, forma parte de una gestión permanente orientada a conservar la biodiversidad de Guanacaste.

