Refugio Nacional de Vida Silvestre Curú y Playa Quesera

Puntarenas, 16 dic (elmundo.cr) –Entre las tantas joyas naturalísticas y paisajísticas que ofrece la Provincia de Puntarenas a sus visitantes se encuentra el Refugio de Vida Silvestre Curú, situado en el extremo sur de la Península de Nicoya, un raro y maravilloso espacio de grande belleza natural.

Intrigado por un tour súper económico que ofrecía el explorador puntarenense Pata e-perro, decidí unirme al grupo para conocer esa esplendida destinación.

En Puntarenas abordamos el primer ferry hacia Paquera, ahí nos esperaba un bus que nos acompañó directamente hasta el centro de visitantes del refugio, algunos tomaron la lancha que los llevó hasta playa Quesera en un trayecto de 20 minutos, otros decidimos caminar a través del refugio.

El Refugio Curú, creado con Decreto Ejecutivo el 23 de febrero de 1983, es una reserva privada de 90 hectáreas de bosques tropicales y manglares, ofrece a los visitantes una de las mejores experiencias logradas de ecoturismo del país. La zona de amortiguamiento que bordea el refugio tiene alrededor de 1400 hectáreas. La flora y la fauna es exuberante, se han identificado 78 especies de mamíferos, 87 especies de reptiles, 232 diferentes tipos de aves y más de 500 especies de plantas.

El refugio cuenta con senderos naturales de baja dificultad, donde los visitantes pueden observar abundante vida silvestre en un sin número de diferentes ecosistemas, incluyendo los manglares y los bosques tropicales secos y húmedos. Los senderos pueden ser abordados por cualquier persona físicamente activa sin problemas, representan un gran atractivo de esta área de conservación.

Entre la fauna que se puede observar fácilmente encontramos venados cola blanca, armadillos, mapaches, pizotes, tolomucos, comadrejas, monos: capuchinos, araña y congos, entre otros.

Al final de la relajante caminata el excursionista verá aparecer ante sus ojos como un espejismo el maravilloso espectáculo de Playa Quesera, una playa virgen, con su arena fina y blanca, agua turquesa, la suave pendencia y oleaje, unido a un contorno verde que ofrece una magnifica experiencia.

El centro de visitantes tiene informaciones sobre los diferentes tours y el estado de los senderos a según las condiciones climáticas del momento. También hay una pequeña cafetería que sirve alimentos y bebidas. Si desea permanecer dentro de la reserva, hay algunas opciones para hospedarse en la hacienda.

El precio de ingreso al refugio es de: ¢2.500 para nacionales y $13 para extranjeros.

Horario: de 7:00 a.m. a 4:00 p.m. aunque aquellos que estén hospedados en las cabinas del refugio podrán mantenerse e incluso disfrutar de tours y caminatas nocturnas.

Excursiones disponibles: cabalgatas con caballos, kayak, buceo, excursiones a Isla Tortuga, excursión de bioluminiscencia, observación de vida silvestre, otros.

Vístase con ropa y calzado adapto caminar a través de los senderos del refugio, lleve traje de baño, bloqueador solar, gorra, repelente, paño, meriendas e hidratación, es prohibido el consumo de bebidas alcohólicas y drogas.

Fuera de discusión el Refugio Nacional de Vida Silvestre Curú es un destino perfecto para desconectar del ambiente urbano e zambullirte en una intensa experiencia natural.

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