San José, 23 jun (elmundo.cr) – Un estudio nacional reciente pone al descubierto una marcada contradicción en la cultura de donación en Costa Rica: aunque la gran mayoría de la población reconoce la importancia de este acto solidario, la participación efectiva sigue siendo baja.
La investigación, desarrollada por la Universidad Latina de Costa Rica en conjunto con el Banco Nacional de Sangre, determinó que el 94,3 % de los costarricenses califica la donación de sangre como una acción vital, otorgándole una puntuación de entre 8 y 10 en una escala de 10 puntos. Sin embargo, apenas el 37,4 % ha donado sangre en alguna ocasión.
El análisis, que recopiló datos de 1.202 personas adultas en las siete provincias entre 2022 y 2026, subraya que el reto país no radica en convencer a los ciudadanos sobre la relevancia de donar, sino en facilitar que esa disposición se convierta en una práctica recurrente.
La brecha generacional
Uno de los puntos más críticos identificados por el equipo investigador es la baja participación de los jóvenes. En el grupo etario de 18 a 25 años, solo el 11,5 % ha donado sangre, una cifra preocupante dado que representan el sector con mayor potencial para establecer una cultura de donación a largo plazo. Por el contrario, la tasa de donación efectiva alcanza su pico en el grupo de 36 a 45 años, con un 57,5 %.
“El estudio confirma que Costa Rica cuenta con un capital social favorable para incrementar la donación voluntaria de sangre. El desafío no es convencer sobre su importancia, sino facilitar que esa convicción se transforme en acción constante”, afirmó José Pablo Salazar Aguilar, profesor investigador de la Universidad Latina.
Barreras más allá de la ideología
El estudio desmitifica que la falta de donación se deba a factores ideológicos o religiosos. Los principales frenos identificados son de carácter informativo y emocional:
- Desconocimiento de los requisitos para donar.
- Miedo o temor al proceso.
- Percepción de dolor.
- Condiciones de salud crónicas.
Ante este panorama, la rectora de la Universidad Latina, Rosa Monge Monge, destacó el compromiso de la academia con la salud pública. “Este estudio demuestra el rol de la academia y su aporte riguroso para orientar políticas públicas y campañas estratégicas”, señaló.
La investigación sugiere que el sistema nacional de sangre debe transitar hacia estrategias de “activación”, que incluyan la simplificación de requisitos, el acompañamiento durante la primera experiencia de donación y una comunicación segmentada que logre fidelizar a los donantes ocasionales para convertirlos en donantes frecuentes.