
San José, 17 mar (elmundo.cr) – El Ministerio de Cultura y Juventud calificó como “adopción forzosa” el proyecto votado en primer debate para celebrar el Día de Acción de Gracias en Costa Rica.
Con respecto a esta iniciativa que se encuentra bajo el expediente 22807, indicaron que la celebración del Día de Acción de Gracias corresponde a un hecho histórico y cultural de la República de Estados Unidos de América, “ajeno e independiente a las ricas, diversas y propias tradiciones costarricenses”.
Según el ministerio en una carta enviada a los diputados, “la libre práctica de dicha tradición en territorio costarricense debe ser reconocida como un valor basado en el respeto y la vivencia de la interculturalidad del país”.
“Sin embargo, no debe implicar, que, mediante una ley de la República, asociada a fines de fomento turísticos-comerciales y de fomento de valores familiares ajenos a las tradiciones costarricenses, se lleve a cabo la adopción forzosa de una práctica cultural desvinculada con la historia costarricense”, agregan.
Para el ministerio “la historia y cultura de Costa Rica se compone de eventos y valores que nos representan y que nos identifican como costarricenses; la celebración y el respeto de nuestras propias manifestaciones culturales y nuestras efemérides es un derecho, y es un compromiso general, basado en el significado y el valor implícito en nuestro patrimonio cultural material e inmaterial, transmitido a las poblaciones actuales por el esfuerzo y trabajo de múltiples generaciones en el pasado”.
Además, insisten en que “la adopción y puesta en práctica en Costa Rica de la celebración del Día de Acción de Gracias, mediante una ley de la República, implica vaciar del verdadero significado de dicha tradición, no solo por la puesta en práctica fuera de su contexto original, sino por que influye e impone en la población costarricense la práctica ajena a su historia, tradiciones, conocimientos y saberes ancestrales”.
“Asimismo, violenta el derecho a la identidad cultural propia de las poblaciones costarricenses, forzando y recayendo en peligrosas prácticas de apropiación cultural, acciones que representan una de las mayores vulnerabilidades a nivel mundial en los esfuerzos comunitarios por la salvaguardia de sus tradiciones y manifestaciones culturales”, sostienen.