San José, 02 sep (elmundo.cr) – El Colegio de Profesionales en Medicina Veterinaria de Costa Rica advirtió sobre múltiples incoherencias y contradicciones en el proyecto de ley para la Creación de Clínicas Veterinarias Estatales (Expediente No.25141), presentado por la diputada Rosaura Méndez Gamboa.
“Si bien el proyecto tiene un espíritu noble, lo cierto es que su planteamiento no es viable y presenta falencias e inviabilidades que merecen una discusión más profunda, con el apoyo técnico y profesional de quienes sí conocen del tema, y sin apresurarse a implementar propuestas que, lejos de beneficiar a las mascotas y a sus tutores, podrían generar consecuencias negativas a largo plazo” manifestó la Dra. Silvia Coto, presidente del Colegio de Profesionales en Medicina Veterinaria de Costa Rica.
El proyecto contempla un impuesto del 10% sobre los productos para mascotas como medio de financiamiento para la creación de clínicas veterinarias estatales. Sin embargo, el Colegio considera que este gravamen es insuficiente para cubrir los elevados costos iniciales de infraestructura, equipos y personal necesarios para poner en marcha una red de clínicas veterinarias en cada cantón del país.
“En su justificación, el proyecto busca beneficiar a las familias de bajos recursos con precios más accesibles para atender a sus animales, no obstante, el mecanismo de financiamiento propuesto es mediante un impuesto que encarece los artículos y servicios de primera necesidad de las mascotas (alimentos, desparasitantes, etc.), propuesta que aumenta los costos para todos los tutores. Ello podría generar que los dueños de mascotas prefieran invertir más en alimento que en la medicina preventiva, provocando un impacto directo sobre la salud animal y consecuentemente, una potencial afectación en la salud pública” apuntó la Dra. Coto.
La iniciativa promueve que las nuevas clínicas veterinarias estatales estén adscritas y administradas por el Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) y ubicadas en sus sedes regionales con el fin de ayudar a poblaciones con limitados recursos económicos.
Según el Colegio, esas oficinas no se localizan en zonas remotas por lo que el servicio veterinario potencialmente ofrecido no beneficiaría a quien se busca ayudar. Además, estas sedes no están equipadas con la infraestructura (quirófanos, salas de recuperación, laboratorios) ni el personal necesario, para funcionar como clínicas veterinarias.
El Colegio de Profesionales en Medicina Veterinaria de Costa Rica sugiere alternativas más viables y sostenibles, entre ellas:
- Redefinir el concepto de “razas menores”: En lugar de utilizar esta clasificación errónea, proponen enfocarse en el concepto de “animales de compañía”, sin importar su tamaño o raza.
- Revisar el esquema de financiamiento: Sugerir una combinación de fondos provenientes del presupuesto nacional, multas por maltrato animal, y otros recursos para asegurar la viabilidad financiera.
- Modelo de subsidios focalizados: Implementar un sistema de subsidios basado en el nivel socioeconómico de los propietarios, utilizando datos de la Encuesta Nacional de Hogares para priorizar a las familias más vulnerables.
- Iniciar con clínicas piloto: En lugar de abrir una clínica en cada cantón, comenzar con clínicas piloto en diferentes regiones para evaluar de manera gradual la efectividad del proyecto.
- Modelo mixto con unidades móviles: En lugar de depender exclusivamente de clínicas físicas, se podría considerar la creación de unidades veterinarias móviles para llegar a zonas rurales y remotas. Además, se podría colaborar con clínicas privadas existentes bajo la supervisión del SENASA.
- Se propone crear un modelo gestionado por cada municipalidad, que administre la clínica, contando con un médico veterinario como regente, lo que garantizaría una mayor accesibilidad para las comunidades más necesitadas.
Finalmente, este Colegio profesional recuerda a la población que: tener una mascota no es un derecho, sino una responsabilidad. La legislación actual es clara sobre las responsabilidades de los tutores de mascotas; si esas responsabilidades de manutención y cuidado no pueden ser solventadas, lo prudente y responsable es evitar tener una mascota.