
Pekín (dpa) – Un regalo es una muestra de aprecio. También los políticos suelen hacer regalos. Un presidente que le entrega un obsequio a otro quiere mostrar la amistad entre los dos países.
China hacía hace muchos años un regalo muy especial: osos panda. Esto se debe a que los pandas sólo existe en la vida silvestre en aquel país. Allí son considerados un tesoro nacional. Es decir, son algo muy especial que apreciará el gobernante y el país obsequiados.
Regalar pandas es una práctica muy antigua.
La emperatriz china Wu Zetian envió hace unos 1.300 años un par de pandas gigantes al emperador de Japón. En tiempos modernos fue célebre el regalo de una pareja de pandas hecho en 1972 por el gobierno chino al de Estados Unidos, para celebrar que los dos países retomaban una relación amistosa después de varias décadas de enemistad.
Los pandas gigantes Ling-Ling y Hsing-Hsing vivieron más de veinte años en el zoológico de Washington, donde los visitaron millones de personas.
Hoy en día China ya no regala pandas. Los grandes osos están en peligro de extinción. Pero sí los presta a zoológicos de otros países, aunque a una tarifa bastante cara: cerca de un millón de dólares por año puede costar el préstamo de un panda. Actualmente hay alrededor de 50 pandas en préstamo en diversos países.
Con estos préstamos se colabora a la cría y protección de los pandas gigantes. Parte del dinero recaudado se utiliza para mejorar las condiciones de los pandas que viven en libertad en China. Incluso las crías nacidas en otros países de estos animales prestados siguen siendo propiedad de China.