Ley de Protección al Trabajador cumple 20 años entre logros y retos

San José, 19 feb (elmundo.cr) – La Ley de Protección al Trabajador (LPT) cumple 20 años de promulgada el 18 de febrero de 2020. Consolidó el Sistema Nacional de Pensiones (SNP) en una estructura multipilar que es hoy un referente internacional, porque evitó la tensión de países que oscilaban entre la nacionalización y la privatización.

Costa Rica distribuye los riesgos previsionales en un pilar básico colectivo y pilares complementarios de ahorro individual, financiados por los trabajadores, los patronos y el Estado. Todo el SNP es supervisado por la Superintendencia de Pensiones (SUPEN) y el Consejo Nacional de Supervisión Financiera (CONASSIF), lo que permite promover las mejores prácticas en gestión previsional así como asesorar técnicamente a las entidades, al gobierno y a la Asamblea Legislativa.

Previo a la Ley de Protección al Trabajador, la contribución previsional era 7.5% del salario en el Régimen de Invalidez Vejez y Muerte (IVM). Hoy en día es 14.91% al sumar IVM y el Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROP). En 20 años se duplicó el aporte previsional, lo que posibilita ajustes de beneficios más cercanos al pacto social histórico. Además, el ahorro nacional en el ROP es casi 7 millones de millones de colones que protegen la vejez de los costarricenses y una parte puede ser canalizada en aras del desarrollo de Costa Rica.

Principales retos

Hoy, el país debe decidir qué tasa de reemplazo desea obtener, de forma que se pueda estimar la tasa global de cotización que permita obtener dicha tasa de reemplazo con una buena administración de los recursos. Esto implica atender, entre otros retos:

  1. Reducir la persistente fragmentación del régimen, con múltiples regímenes básicos y complementarios además del IVM y el ROP.
  2. Ajustes o incluso rediseño de los regímenes básicos, cuyo entorno demográfico y económico ha cambiado (por ejemplo, extinción de bonos demográficos), para garantizar que las pensiones actuales y futuras serán pagadas.
  3. Fortalecer el sistema complementario. El obligatorio es un producto únicamente para la población asalariada, los trabajadores por cuenta propia no tienen acceso. Hacer más atractivo el régimen voluntario con técnicas de economía del comportamiento.
  4. Ajustar el sistema de pensiones al futuro del trabajo. La automatización y uso de plataformas virtuales de servicios está creando jornadas de trabajo distintas a las tradicionales y patrones de cotización menos estables.
  5. Informalidad laboral, especialmente para trabajadores de pocos ingresos. Clarificar las contraprestaciones de la formalidad (salud, ahorro previsional).
  6. Potenciar el mercado de valores local para que los crecientes ahorros previsionales puedan diversificar sus inversiones.
  7. Profundizar la Supervisión Basada en Riesgos y regulación compatible con las mejores prácticas internacionales.
  8. Educación financiera para reducir la tensión entre proteger los ahorros previsionales y atender urgentes necesidades de consumo o deuda.
  9. Vejez digna no es un tema sólo económico, se debe repensar la integración social del adulto mayor.

Desde las reformas de pensiones de mediados de los 90s que empezaron a cerrar regímenes insostenibles y luego con la LPT en el 2000 se ha dado en Costa Rica una discusión continua sobre pensiones, de la que la jornada de hoy es parte. Debemos seguir enfatizando que los montos de pensión reflejen lo aportado, para preservar el pacto social existente, donde es prioridad la protección y seguridad social de los ciudadanos costarricenses.

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