San José, 08 may (elmundo.cr) – La presidenta electa, Laura Fernández, prometió un gobierno de mano dura contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Fernández señaló que “tenemos compatriotas la madurez para reconocer lo que está bien, pero también tenemos el valor y la determinación para corregir lo que está mal. Y sí, eso implica revisar nuestra institucionalidad, implica tomar decisiones que por años se evitaron”.
“Por supuesto que eso no significará nunca atentar contra la división de poderes, nunca lo haría, pero a cada uno de nosotros le toca darle cuentas al pueblo de sus acciones, pero también de sus omisiones”, agregó.
La mandataria recalcó que “también implica algo fundamental, recuperar la confianza en la justicia. Costa Rica no puede, compatriotas, normalizar la vergüenza de ver a sus instituciones penetradas por el crimen, no podemos aceptar que el narcotráfico encuentre grietas en nuestro sistema. Costarricenses, la reforma que necesitamos es profunda y la vamos a impulsar, y sin miedo, sin vacilaciones, con resolución”.
“Muy pronto inauguraré una mega cárcel y uno de los centros de vigilancia policial más modernos del mundo, pero eso no servirá de nada si los jueces siguen soltando a los delincuentes peligrosos. No servirá de nada si las leyes también los protegen con la cultura del pobrecito”, sostuvo.
Fernández insistió que “desde el gobierno asumiré con responsabilidad el liderazgo de esta lucha, al lado de cada policía que arriesga su vida por devolvernos la paz y la seguridad, al lado de cada comunidad que exige paz, que merece paz, al lado de cada familia que exige paz, al lado de cada familia costarricense, y convoco también a los señores diputados, a los jueces honestos de este país, a que caminemos juntos, porque estamos en un momento difícil”.
“Estoy lista para modernizar el Estado, no podemos continuar con 335 instituciones públicas, las que permanezcan darán servicio de calidad a los ciudadanos, me empeñaré en acortar el vergonzoso rezago de 30 años en infraestructura pública, impulsando el tren rápido de pasajeros. Impulsando todas las obras de infraestructura que algunos frenaron por mezquindad, pero también avanzaré en proyectos anhelados por décadas, como la ruta 1, la carretera San Carlos, la finalización de la ruta 32, y el tramo Limonal – Barranca”, agregó.
Fernández fue enfática en que “mi gobierno, no será un gobierno de oficina, será un gobierno en la calle, un gobierno en las comunidades, en cada cantón del país, sin dar un solo paso atrás, y lo digo con mucha claridad, a quienes pensaron que podían recuperar privilegios, a quienes pensaron que se iban a reinstalar las viejas prácticas, a quienes creyeron que conmigo de presidente se iban a volver a acomodar la corona de sus cabezas, les digo que están muy equivocados”.
“No dejaré ningún espacio a retrocesos, vamos, costarricenses, a dar las batallas que sean necesarias para construir Ciudad Gobierno, para desarrollar la Marina de Limón, para resolver de una vez por todas el saqueo y la contaminación en Crucitas, para eliminar las pensiones de lujo, también, compatriotas, para impulsar las jornadas más flexibles que generen empleos de calidad que tanto necesita nuestro pueblo y para garantizar que quienes destruyen la paz encuentren consecuencias reales y de mano dura”, manifestó.
La presidenta indicó que “en el ámbito internacional, Costa Rica seguirá siendo un país de paz, un país de democracia y de respeto a los derechos humanos, fortaleceremos alianzas, abriremos mercados, acompañaremos a nuestros productores y llevaremos al mundo lo mejor de nosotros, nuestra estabilidad, nuestro talento y nuestros valores, soy, a partir de hoy, la presidente número 50 y seré la presidente de todos”.