Expertos de la UNA advierten sobre emergencia social por violencia y deterioro de indicadores sociales

San José, 25 may (elmundo.cr) – Costa Rica atraviesa un complejo deterioro en sus condiciones sociales, caracterizado por una espiral de violencia, brechas de desigualdad persistentes y cambios demográficos acelerados que amenazan la cohesión del país, según alertaron especialistas de la Universidad Nacional (UNA).

Durante un foro organizado el pasado 21 de mayo por el Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (Ineina), académicos señalaron que la combinación de factores económicos y sociales está configurando un escenario crítico para las familias costarricenses.

Luis Diego Conejo Bolaños, investigador del Ineina, advirtió que el país experimenta transformaciones profundas que impactan la estructura familiar y el sistema económico. “La combinación entre violencia, desigualdad y debilitamiento de la inversión pública genera condiciones que afectan directamente la calidad de vida de las familias costarricenses”, afirmó.

Indicadores en alerta

Uno de los datos más preocupantes expuestos por los expertos es la caída sostenida de la fecundidad. Costa Rica registra actualmente una tasa de 1,12 hijos por mujer, una cifra significativamente inferior al nivel de reemplazo poblacional, que se estima en 2,1.

Esta tendencia, sumada al aumento de hogares unipersonales —que ya alcanzan cerca de 288.000 viviendas, un 18,1% del total nacional—, plantea retos urgentes para el mercado laboral, el sistema de pensiones y la sostenibilidad de los servicios de salud a largo plazo.

El análisis también arrojó datos contradictorios en materia de salud pública: si bien se reporta una disminución del 35% en la maternidad adolescente en la última década, se ha detectado un aumento del 18% en la mortalidad materna en el periodo 2022-2024.

Brechas de género y violencia

El foro también profundizó en la desigualdad de género, señalando que las mujeres dedican en promedio 71 horas semanales a labores domésticas y de cuido no remuneradas. Según los investigadores, esta carga limita las oportunidades económicas de las mujeres y profundiza la inequidad.

Finalmente, los especialistas enfatizaron que el incremento en la tasa de homicidios y la conflictividad social no deben analizarse como hechos aislados. “La violencia y la exclusión social no pueden analizarse de manera aislada. Ambos fenómenos tienen consecuencias directas sobre el bienestar colectivo y el desarrollo del país”, concluyó Conejo.

Los académicos hicieron un llamado urgente al Estado para replantear las políticas públicas, enfocándose en fortalecer las redes de apoyo familiar y comunitario ante un panorama que exige respuestas inmediatas para evitar una mayor fragmentación social.

Últimas noticias

Te puede interesar...

[tipocambiocompra]
[tipocambioventa]

Últimas noticias

Edicto