
San José, 06 nov (elmundo.cr)- A poco menos de tres meses para que se lleven a cabo las elecciones del 2018, el último Informe del Estado de la Nación confirma que en Costa Rica existe un “profundo desencanto con la política”.
Una prueba de ello según el estudio presentado este martes en el marco de la celebración del “Día de la Democracia Costarricense”, es que entre junio de 2011 y agosto de 2017, en promedio, el 61% de la población no simpatizaba con ningún partido.
Asimismo señala que el comportamiento de apatía política previo a las elecciones de 2018 es radicalmente opuesto a lo que experimentó el sistema político hace más de dos décadas.
“El alineamiento partidario, medido con el indicador de las simpatías que expresan los ciudadanos hacia los partidos, cuenta una historia de profundo desencanto con la política. A inicios de la década de los noventa hubo una etapa de fuerte identificación en este ámbito: en 1993, un año antes de los comicios, los partidos Liberación Nacional (PLN) y Unidad Social Cristiana (PUSC) de manera agregada atraían a un promedio del 94% de las personas consultadas”, explica.
De acuerdo con el informe esto se debe principalmente a factores coyunturales asociados al quehacer de las instituciones dan cuenta de una fuerte apatía política entre la población siendo la situación económica uno de los de detonantes.
Para los costarricenses existe una incapacidad del sistema político para generar mejores condiciones de empleo, así como un deterioro económico y financiero del Estado.
Otro factor relevante, recae en leo aumento de “partidos débiles en organización”, ya que el sistema político costarricense tiende a mostrar durante la última década, alta volatilidad, conflictividad en la relación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, ineficiencia de las políticas públicas y emergencia de candidatos antisistema.
Sin embargo, el informe destaca que no todo es negativo, pues la tolerancia política y el apoyo ciudadano a la democracia mejoraron de manera significativa durante 2016.
Esto luego de que hace cuatro años, en la campaña electoral de 2013-2014, los principales indicadores políticos estuvieron en los niveles más bajos desde que se tiene registro.
De hecho el Informe Estado de la Nación del 2013 había anunciado que el país iniciaba la campaña en el contexto más adverso desde 1978, cuando empezó a realizarse la encuesta “Barómetro de las Américas”, la cual mide el índice de estabilidad democrática.
En 2012 y 2014 el país llegó a su nivel más bajo, con un indicador de 29, en una escala de 0 a 100. Para el 2015 hubo un primer repunte y en 2016 se registró otra mejora que elevó el indicador a 42, un valor muy cercano al promedio de toda la serie, que es de 45 puntos.
Según detalla estudio, lo anterior significa que los fundamentos de la democracia costarricense siguen siendo sólidos.