San José, 08 ene (elmundo.cr)-El diputado y candidato presidencial Eli Feinzaig lanzó una fuerte crítica al estilo de liderazgo que, a su criterio, se ejerce desde la Presidencia de la República, al advertir que no puede hablarse de una convivencia sana en Costa Rica cuando se gobierna “a punta de insultos y confrontación”.
Feinzaig señaló que cuando el presidente de la República pasa señalando y ofendiendo de manera constante, se envía un mensaje peligroso a la sociedad, en el que el irrespeto parece validarse como una conducta aceptable. “Ese tono se contagia, normaliza la agresión y termina dañando al país”, afirmó.
Para el legislador, el problema trasciende el ámbito político y tiene consecuencias directas en la convivencia social. “Costa Rica necesita un liderazgo que dé el ejemplo y ayude a que volvamos a convivir con respeto, no con miedo”, subrayó.
Feinzaig aclaró que la violencia que vive el país no se limita únicamente al narcotráfico o al sicariato. A su juicio, existen múltiples formas de violencia que deben atenderse con urgencia, entre ellas la violencia contra las mujeres y los femicidios, fenómenos que —según indicó— también están vinculados al tono del discurso público.
“No podemos tener un país donde la convivencia sea sana cuando el presidente todas las semanas está viendo a ver a quién ofende, a quién insulta o a quién culpa de sus propios fracasos. Si al presidente se le permite, otros sienten que también tienen licencia para hacerlo”, expresó.
El diputado también se refirió a la persistencia de una cultura machista en la sociedad costarricense, señalando que aún existen hombres que conciben a la mujer como una posesión o como alguien destinada al servicio doméstico y familiar, además de sus responsabilidades laborales.
En ese contexto, Feinzaig enfatizó la necesidad de erradicar estas prácticas mediante educación y campañas de concientización desde edades tempranas, particularmente desde la escuela primaria. “Las próximas generaciones tienen que crecer viendo a las mujeres como iguales, como pares, y entendiendo que las cargas domésticas deben distribuirse de manera equitativa”, indicó.
Finalmente, insistió en que el cambio cultural comienza desde el ejemplo que se da desde las más altas esferas del poder, y que sin un discurso respetuoso y responsable desde la Presidencia será difícil avanzar hacia una convivencia pacífica y equitativa en el país.