Definir y delimitar el alcance de la solución al problema

Fotografía de Hanna Pad.

Continuando con las entregas sobre la importancia de planificar la resolución de problemas con datos (Comprenda el problema a resolver con los datos como insumo), esta semana está relacionado con definir y delimitar el alcance de la solución al problema.

Parte 3 de 4: Definir y delimitar el alcance de la solución al problema

Muchas empresas quieren aprovechar la ciencia de datos, pero cometen un error frecuente: empiezan a analizar sin definir con claridad qué problema desean resolver. Cuando esto ocurre, el esfuerzo técnico crece, las expectativas no están claras y los resultados tardan en llegar, posiblemente no sean los deseados. Por eso, antes de construir reportes, aplicar modelos o revisar indicadores, lo primero es delimitar el problema. Ese paso no es una formalidad: es la base de un uso serio, práctico y sostenible de los datos para propósitos claros y orientados.

Definir el alcance significa establecer qué se va a analizar, con cuáles datos que aportan a enfrentarlo, si estos están o no disponibles, en qué periodo debe resolverse, para qué área y con qué objetivo concreto. Delimitar evita tener proyectos demasiado amplios que nunca terminan. Una empresa que aprende a trabajar con alcances claros puede lograr avances más rápidos, generar resultados visibles y construir confianza por medio del uso correcto del análisis de datos.

En términos simples, un problema bien delimitado responde cinco preguntas básicas: qué se necesita entender, por qué es importante, qué datos realmente ayudan (existen o deben crearse), en cuánto tiempo se espera un resultado y qué aspecto se quiere mejorar. Si una empresa dice que desea “usar ciencia de datos para vender más”, todavía no ha definido el problema. En cambio, si plantea que necesita identificar por qué bajaron las ventas de una línea específica en los últimos tres meses y qué acciones comerciales o del negocio podrían corregirlo, entonces ya existe un punto de partida útil.

Este enfoque ayuda a ordenar el trabajo y a seleccionar mejor los datos. No toda la información disponible aporta valor al mismo problema. Definir el alcance permite separar lo importante de lo irrelevante en ese momento y contexto (no todos los datos sirven para todo ni en todo momento, más todos deben ser útiles), reducir tiempo de análisis y enfocar recursos donde realmente pueden producir resultados. Además, mejora la comunicación entre las áreas de negocio y los equipos técnicos, porque ambos trabajan sobre un objetivo claro, medible y entendible.

Planificar bien un problema con datos no retrasa el avance; al contrario, lo acelera. Ayuda a obtener logros pequeños pero concretos, y esos logros son los que animan a las empresas a profundizar su cultura de datos. Cuando una organización ve que un análisis bien enfocado resuelve una necesidad real, empieza a confiar más en la evidencia y menos en la intuición aislada, se para de solo acumular información a utilizarla y formular mejor las preguntas. La ciencia de datos ofrece grandes ventajas, pero su verdadero poder se muestra cuando se aplica con orden, propósito y claridad desde el inicio.

La siguiente entrega seguiremos con la última parte del tema de este mes.

“Ciencia de Datos para Todos” es un espacio creado para presentar de forma clara y concisa todo lo que necesitas saber sobre el perfil más demandado en el ámbito laboral. 

Cada semana, exploraremos herramientas, consejos laborales y tendencias para estudiantes, profesionales y empresas que buscan crecer en un entorno impulsado por datos, invitaremos a expertos en el tema para que brinden sus aportes y logremos aprender entre todos.

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