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Playa Hermosa consolida su fuerza turística: el auge del paisaje como valor diferencial en Guanacaste

San José, 05 sep (elmundo.cr) – En medio de un escenario turístico que evoluciona con rapidez, el paisaje recupera protagonismo como uno de los atributos más determinantes de la industria, especialmente en destinos donde la conexión con la naturaleza forma parte esencial de la experiencia.

Guanacaste lidera esta tendencia. Según datos del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber registró más de 456.000 llegadas internacionales durante el primer cuatrimestre de 2026, ratificando a la provincia como uno de los polos de mayor dinamismo turístico del país.

Playa Hermosa: naturaleza, conectividad y tranquilidad

El área de Playa Hermosa se ha consolidado como un refugio costero que combina aguas cristalinas, arenas grisáceas y la silueta verde de las colinas tropicales.

Este equilibrio la convierte en una de las playas más tranquilas y familiares del Pacífico Norte, sin sacrificar el acceso a experiencias culturales y de aventura.

Su ubicación, a apenas 35 minutos del Aeropuerto Internacional Daniel Oduber, es clave para viajeros que priorizan la conectividad y la optimización del tiempo, un factor cada vez más relevante en la toma de decisiones.

Desde esta comunidad se articulan excursiones hacia íconos naturales como el Parque Nacional Rincón de la Vieja, playas como Conchal y Flamingo, o el Refugio de Vida Silvestre Ostional durante la temporada de arribos masivos de tortugas.

Esta proximidad permite a los visitantes combinar el descanso frente al paisaje con actividades relacionadas con volcanes, selvas y aguas termales.

El auge del turismo escénico transforma la hotelería

El turismo en Playa Hermosa no solo impulsa experiencias de alto valor, sino que también sostiene economías locales mediante operaciones que generan empleo y encadenamientos con proveedores regionales, como pescadores artesanales, productores agrícolas, cooperativas y servicios de transporte y logística.

Esta dinámica refuerza la relación entre sostenibilidad y desarrollo territorial, consolidando un modelo donde la conservación ambiental puede traducirse en impacto económico para las comunidades.

En este contexto, la tendencia del turismo escénico se consolida como un recurso estratégico.

Lo que antes podía considerarse un complemento aspiracional —la vista panorámica— hoy forma parte integral de las experiencias que definen al sector.

Los proyectos hoteleros han interpretado esta transición mediante diseños arquitectónicos orientados al paisaje, con terrazas abiertas, miradores naturales, piscinas que se extienden hacia el horizonte y espacios comunes que priorizan la interacción con el entorno.

“Las vistas han dejado de ser un elemento meramente decorativo para convertirse en una parte fundamental de la experiencia turística. En Villas Sol Beach Resort las entendemos como una forma de ofrecer mucho más que alojamiento: una conexión entre confort, naturaleza y bienestar”, señaló José Carlos Sánchez, vicepresidente de Operaciones de Enjoy Group.

Villas Sol Beach Resort apuesta por integrar el paisaje

Villas Sol Beach Resort representa un caso ilustrativo de esta tendencia en Playa Hermosa.

Además de contribuir con empleo directo y dinamizar la economía mediante alianzas con productores locales, su ubicación en una ladera frente al Pacífico permite integrar el paisaje como parte de su propuesta de valor.

Amaneceres y atardeceres forman parte de la experiencia, mientras que distintos espacios del complejo buscan aprovechar las condiciones naturales del entorno.

La propuesta no se limita a la infraestructura, sino que busca crear una experiencia que combine gastronomía, hospitalidad y naturaleza, desde desayunos con vistas abiertas hasta puestas de sol contempladas desde miradores diseñados para aprovechar la luz natural.

“Para Villas Sol Beach Resort, el desafío es mantener una operación sostenible que genere bienestar para la comunidad sin perder de vista la experiencia del viajero. Cada proyecto debe representar una oportunidad para crear valor compartido”, añadió Sánchez.

¿Por qué la vista importa tanto?

Especialistas señalan que el nuevo perfil de viajero busca autenticidad, entornos fotografiables y experiencias capaces de contar el destino más allá del alojamiento.

Esto explica el auge del turismo escénico: un modelo en el que el paisaje deja de ser únicamente una postal para convertirse en un argumento central de la experiencia turística y en un elemento diferenciador dentro de un mercado cada vez más competitivo.

Playa Hermosa encaja en esa lógica de manera natural. Combina diversidad geográfica, proximidad con atractivos naturales e infraestructura turística que aprovecha una de sus principales ventajas: el océano como horizonte y la selva tropical como marco.

Hoteles con ubicación estratégica, como Villas Sol, refuerzan esta ecuación al utilizar la panorámica como recurso experiencial, articulando estética, confort y sentido de lugar.

Más allá de su valor visual, Playa Hermosa representa una síntesis del turismo costarricense contemporáneo: cercanía, sostenibilidad y contacto con el territorio.

En esta zona de Guanacaste, la belleza del paisaje deja de ser un recurso pasivo para convertirse en un activo económico, cultural y simbólico capaz de redefinir cómo se viaja, cómo se cuenta y cómo se vive el destino.

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