San José, 16 jul (elmundo.cr) – El almacenamiento inadecuado del alimento para perros y gatos no solo compromete su frescura, sino que se ha convertido en un factor de riesgo para la salud pública y animal, facilitando la proliferación de plagas y la aparición de enfermedades graves.
Especialistas de la División de Mascotas de La Maquila Lama advierten que, ante las condiciones climáticas actuales —marcadas por lluvias, alta humedad y cambios bruscos de temperatura—, el riesgo de contaminación en las croquetas se incrementa significativamente.
“Muchas personas creen que el único problema es que las croquetas pierdan frescura, pero un almacenamiento inadecuado puede atraer plagas durante cualquier época del año. Lo que ocurre actualmente es que las lluvias y la humedad incrementan también el riesgo de que aparezca moho”, explicó Natalia Castillo, nutricionista de animales.
Riesgos sanitarios y zoonóticos
Dejar el alimento expuesto o mal sellado atrae roedores, cucarachas, moscas y hormigas. Según los expertos, los roedores pueden contaminar el concentrado con orina, saliva y heces, transmitiendo enfermedades como la leptospirosis, la cual es zoonótica, es decir, puede contagiarse de animales a humanos.
Asimismo, la combinación de humedad y calor favorece el desarrollo de micotoxinas, sustancias tóxicas que pueden estar presentes incluso antes de que el moho sea visible. El consumo de alimento contaminado puede provocar en las mascotas vómitos, diarrea, deshidratación, daño hepático y, en casos severos, alteraciones neurológicas.
El peligro del “biofilm” en los platos
Otro punto crítico es la higiene del recipiente. Los especialistas recalcan que el plato debe lavarse diariamente con agua y jabón para eliminar el *biofilm*, una capa de “baba” compuesta por bacterias, hongos y restos de saliva. Esta película es un foco de proliferación de microorganismos que causan problemas gastrointestinales.
Recomendaciones para un almacenamiento seguro:
- Envase hermético: Mantener las croquetas en su bolsa original dentro de un recipiente hermético, en un lugar fresco, seco y oscuro.
- Control de tiempo: Comprar presentaciones que puedan consumirse en menos de 30 días tras su apertura.
- Higiene: Lavar diariamente los platos de las mascotas.
- Alimento húmedo: Una vez abierto, debe refrigerarse en un recipiente cerrado y consumirse en un plazo máximo de dos a cuatro días.
- Inspección: Ante cualquier señal de plagas o cambio inusual en el olor, color o textura del alimento, lo más seguro es desecharlo por completo.