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Experto le explica cómo la deshidratación puede afectar su corazón

San José, 20 ago (elmundo.cr) – El organismo cuenta con varios mecanismos propios para responder a la deshidratación. Los vasos sanguíneos se estrechan para ayudar a mantener la presión arterial, y el corazón late más rápido para mantener la sangre en circulación. Si la deshidratación se vuelve más grave, estas respuestas habituales pueden comenzar a fallar. Como consecuencia, órganos como el cerebro, los riñones, el hígado y el aparato digestivo pueden no recibir suficiente sangre para funcionar correctamente.

La deshidratación puede afectar a mucho más que la sed. También puede someter a una presión adicional al corazón y al sistema cardiovascular, explica Brodie Marthaler, M.D., cardiólogo del Sistema de Salud de Mayo Clinic en Eau Claire.

“Imagine que el corazón es un mecanismo de bombeo. Para que funcione correctamente, debe regresar suficiente sangre al corazón con cada latido”, afirma el Dr. Marthaler. “Cuando se deshidrata, disminuye la cantidad de líquido que circula por el torrente sanguíneo. Esto significa que regresa menos sangre al corazón, por lo que tiene que trabajar más para mantener la sangre en circulación por todo el organismo”.

Reconocer la deshidratación y conocer los riesgos

A medida que la deshidratación empeora, los síntomas pueden incluir:

  • Latidos cardíacos acelerados o palpitaciones
  • Fatiga
  • Aturdimiento
  • Mareos
  • Cambios en la visión
  • Dificultad para respirar
  • Molestias en el pecho

“Si la deshidratación se vuelve grave, puede provocar un golpe de calor o desmayo“, afirma el Dr. Marthaler. “Son emergencias médicas y deben ser evaluadas inmediatamente por un profesional sanitario”.

Cualquier persona puede deshidratarse, pero algunas tienen un mayor riesgo, entre ellas:

  • Adultos mayores
  • Niños
  • Deportistas
  • Personas que trabajan al aire libre
  • Personas con enfermedades cardíacas
  • Personas que toman determinados medicamentos, como diuréticos o agonistas de los receptores GLP-1

“Las personas con insuficiencia cardíaca u otras formas de enfermedad cardíaca deben tener especial cuidado”, añade el Dr. Marthaler. “Es posible que sus corazones tengan menos reserva para responder a la presión adicional de la deshidratación. Muchos también toman medicamentos que eliminan líquido del organismo, reducen la presión arterial o ralentizan la frecuencia cardíaca, lo que puede limitar la capacidad habitual del organismo para compensar”.

Mantenerse hidratado y prevenir complicaciones

No existe una recomendación única para la cantidad de agua que se necesita. Para la mayoría de las personas sanas, la sed es una guía fiable. Si tiene sed, beba algo. Si sabe que va a pasar tiempo al aire libre con calor o que va a hacer ejercicio durante un período prolongado, aumente de antemano la ingesta de líquidos.

La deshidratación no siempre es fácil de reconocer, por lo que es útil prestar atención a otros signos. La sequedad de boca, la piel seca, la orina oscura, la orina espumosa o una sensación de ardor al orinar pueden indicar que necesita más líquidos. Una de las formas más sencillas de controlar el estado de hidratación es prestar atención al color de la orina. La orina pálida o transparente generalmente indica una buena hidratación, mientras que una orina más oscura puede ser una señal de que necesita más líquidos.

El agua es una excelente primera opción para mantenerse hidratado, pero si realmente está deshidratado, es posible que el agua por sí sola no siempre sea suficiente. La sangre contiene electrolitos como sodio, potasio y magnesio. Beber agua junto con consumir algo salado puede ayudar a reponer tanto los líquidos como los electrolitos. Las personas que realizan ejercicio prolongado o actividades de resistencia también pueden beneficiarse de las bebidas deportivas que contienen electrolitos.

El alcohol contribuye en gran medida a la deshidratación porque modifica la forma en que el cerebro y los riñones regulan los líquidos y puede aumentar la pérdida de líquidos. Las bebidas con un alto contenido de cafeína también pueden contribuir a la deshidratación. Si intenta rehidratarse, elija agua o bebidas que contengan electrolitos en lugar de bebidas azucaradas o refrescos.

“La mejor manera de prevenir la deshidratación es adelantarse a ella. Haga que beber líquidos forme parte habitual de su día. Beber pequeñas cantidades a lo largo del día suele ser más eficaz que consumir una gran cantidad de una sola vez”, afirma el Dr. Marthaler. “Si va a trabajar en el jardín, hacer ejercicio o trabajar al aire libre con un clima caluroso y húmedo, planifique con antelación, preste atención a cómo se siente y ajuste sus actividades si es necesario”.

Lo más importante es conocer su riesgo personal. Si es una persona mayor, tiene una enfermedad cardíaca o toma medicamentos que afectan al equilibrio de líquidos de su organismo, es posible que deba prestar especial atención a mantenerse hidratado. Planificar con antelación, escuchar a su cuerpo y reconocer los signos de deshidratación puede ayudar a proteger su corazón y su salud general.

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