San José, 18 oct (elmundo.cr) – La discusión sobre restringir el acceso de niños, niñas y adolescentes a las redes sociales ha cobrado fuerza en Costa Rica y otros países, ante la preocupación por riesgos como el ciberacoso, el grooming, la exposición a contenidos perjudiciales y la presión social.
Para la Fundación La Casa de los Niños, el debate no debería centrarse únicamente en establecer una edad mínima para utilizar estas plataformas, sino también en cómo preparar y acompañar a los menores para desenvolverse de manera segura en el entorno digital.
En la Asamblea Legislativa se presentó recientemente el expediente N.° 25.805, que plantea establecer una edad mínima de 15 años para crear y mantener cuentas en determinadas plataformas de redes sociales, además de imponer obligaciones a los proveedores para impedir cuentas de personas menores de esa edad. A esta iniciativa se suma el expediente N.° 25.336, presentado en diciembre de 2025, que propone una edad mínima de 14 años para la creación y utilización de cuentas en plataformas con interacción social.
La discusión también se desarrolla en otros países. Australia estableció desde diciembre de 2025 restricciones para que menores de 16 años creen o mantengan cuentas en determinadas plataformas. Sin embargo, una evaluación publicada en 2026 en The BMJ encontró que, aproximadamente tres meses después de la entrada en vigor de la medida, más del 85% de los adolescentes menores de 16 años participantes en el estudio reportaba haber utilizado plataformas sujetas a la restricción.
El estudio identificó mecanismos para evadir los controles de edad y concluyó que aún existía poca evidencia de una reducción sustancial e inmediata del uso.
UNICEF, por su parte, ha advertido que las restricciones de edad por sí solas no garantizan la seguridad de niños y adolescentes en Internet y ha señalado que las plataformas también pueden ofrecer oportunidades de aprendizaje, conexión, juego y expresión.
Riesgos más allá de las redes sociales
Catalina Chaves, psicóloga y directora de la Fundación La Casa de los Niños, reconoce el valor de los esfuerzos legislativos, pero señala que las redes sociales son solo una parte del entorno digital. Los menores también pueden enfrentar riesgos en juegos en línea, donde interactúan con desconocidos o pueden recibir presión para gastar dinero; en videos y caricaturas con contenido violento; en contenidos que aparentan ser infantiles, pero transmiten mensajes inadecuados; y en sitios web y videos de acceso libre que no requieren crear una cuenta.
“Ninguna ley puede cubrir todos estos espacios. Por eso, la herramienta más amplia y duradera es enseñar a niños y adolescentes, desde pequeños, a reconocer la información falsa y la manipulación digital, para que puedan aprovechar lo bueno que ofrece la digitalización y prevenir, en la medida de lo posible, sus riesgos”, comenta Chaves.
Considera que la tecnología forma parte de la manera en que las nuevas generaciones se comunican, aprenden, construyen vínculos y participan en sus comunidades.
En la adolescencia, la necesidad de aceptación social y el control de impulsos aún en desarrollo aumentan la vulnerabilidad ante plataformas diseñadas para captar la atención. Por ello, la Fundación advierte que prohibir su uso sin acompañamiento podría fomentar el acceso a escondidas y dificultar que los menores busquen ayuda ante situaciones de riesgo.
¿Cómo proteger mejor?
La Fundación La Casa de los Niños plantea que la protección debe combinar regulación, educación y acompañamiento. Entre sus principales recomendaciones están:
- Autonomía gradual. El acceso a herramientas digitales debe darse por etapas, de acuerdo con la edad y madurez: primero con acompañamiento, luego mediante acuerdos claros y, progresivamente, con mayor independencia.
- Confianza antes que control. Los menores necesitan contar con adultos de confianza a quienes puedan acudir sin temor a ser castigados si algo les ocurre en Internet.
- Conversar, no solo establecer reglas. Preguntar cómo se sienten al utilizar redes, juegos o videos y conversar sobre lo que encuentran permite desarrollar criterios para reconocer riesgos.
- Atención a las señales. Cambios en el sueño, aislamiento, irritabilidad o secretismo repentino pueden ser motivos para iniciar una conversación tranquila y sin juicios.
- Plataformas responsables. Las empresas también deben asumir responsabilidades en el diseño de algoritmos y sistemas de recomendación, los mecanismos de denuncia y protección, la publicidad dirigida a menores, la exposición a contenidos perjudiciales y la verificación de edad.
Familia y educación
La protección digital requiere corresponsabilidad entre familias e instituciones educativas. Mientras padres y encargados necesitan herramientas para orientar y establecer límites, los centros educativos deben promover la alfabetización digital para proteger la privacidad, identificar contenidos engañosos y reconocer situaciones de violencia o acoso en Internet.
Finlandia ofrece un ejemplo en esta materia. Desde hace décadas, sus escuelas incorporan herramientas para analizar los contenidos de los medios y reconocer información falsa o engañosa, mediante preguntas como quién produjo un contenido, con qué intención y cómo verificarlo.
El país se mantiene entre los mejor ubicados de Europa en resiliencia frente a la desinformación, según el Índice de Alfabetización Mediática del Open Society Institute de Sofía. “La lección es que proteger también es enseñar a pensar antes de creer o compartir”.
Para la Fundación La Casa de los Niños, cualquier regulación debe partir del principio de protección integral de las personas menores de edad y considerar sus posibles efectos. La discusión legislativa representa una oportunidad para avanzar hacia una política pública que combine regulación, corresponsabilidad, educación y seguridad digital.
“Proteger a la niñez en Internet no significa únicamente decidir cuándo puede ingresar a una red social. Significa garantizar que, cuando esté en el entorno digital, encuentre reglas, herramientas y adultos capaces de protegerla”, puntualizó Chaves.