
Guanacaste, 2 nov (elmundo.cr) – Juan Carlos Bonilla es uno de los empleados destacados del RIU Hotels & Resort que, motivado por su deseo de superación y sacrificio diario, logró pasar de trabajar en meloneras a ser supervisor de hotel 5 estrellas.
Desde hace seis años empezó a trabajar en RIU, al inicio le brindaron muchas capacitaciones que le ayudaron a desenvolverse en este nuevo puesto, ya que anteriormente en lo que había trabajado era como obrero en meloneras.
Bonilla recuerda que cuando empezó, sus supervisores siempre lo alentaban diciendo “el que quiere saber, aprende” y esto le impulsó a que, con sacrificio diario, aprendiera cada vez más algo nuevo, hasta llegar a ejercer su puesto actual de supervisor de salón.
“El cambio de trabajo es diferente, en lo que es el ámbito laboral es mucho mejor y más tranquilo trabajar acá, porque igual se trabaja las mismas horas y uno no siente tanto el cansancio y la fatiga que le da el campo”, explicó Bonilla.
Para él, está fue no solo una superación personal, sino que su familia también se vio beneficiada, ya que con este nuevo trabajo pudo ofrecerles estabilidad económica.
“Todos nos vimos beneficiados, ya que el salario que tengo es mucho más competitivo, entonces puedo estar más estable económicamente” comentó Bonilla.
De acuerdo con Bonilla, la llegada del RIU no solo ayudó a que historias como la suya se dieran, sino que además favoreció en gran medida el impacto del turismo en Guanacaste.
“A la hora de que se abrió el hotel se ha explotado más la zona, igual ha llevado muchos beneficios a la gente de los alrededores, ya han crecido los que tenían pequeñas compañías, se han podido expandir un poco y hay beneficio para la gente porque hay más trabajo” agregó Bonilla.
Aprendizaje y crecimiento constante
Desde que empezó a trabajar, el aprendizaje y el crecimiento ha sido una de sus mayores virtudes. Bonilla destaca la importancia de manejar el idioma inglés, y la forma en que su trabajo le ha ayudado a ir perfeccionándolo.
“He aprendido mucho aquí, cuando yo vine sabía un poco y ya con el tiempo sé mucho más. Ya uno sabe, pero lo más bueno es que se lo reconozcan los huéspedes que son extranjeros, que le dicen a uno que tiene un buen acento, un buen inglés, y eso es bueno”, detalló Bonilla.