Como ciudadanos costarricenses podemos seguir fortaleciendo nuestra democracia. Nuestra democracia a la tica. Nuestra democracia original. Nuestra democracia del pura vida. Ahora y por fin, algo hemos avanzado en el tema de las elecciones municipales. Por lo menos ya se limitó lo vitalicio de algunos puestos públicos municipales. Con la participación de cada vez, más y más costarricenses por medio de todas las redes sociales, tendremos mejores las próximas elecciones municipales, gracias a ese mayor entusiasmo ciudadano. Ya hemos visto el poco útil entrabamiento entre los poderes ejecutivo y legislativo, de tal manera que todos los costarricenses vamos a tener que apoyar más a los gobiernos locales, para ayudar a nuestro país a salir adelante.
Costa Rica necesita urgentemente la existencia de partidos políticos permanentes en acción. Son parte fundamental de la democracia y, en general, son parte fundamental hasta de la vida misma de los costarricenses. No puede ser que se permita hacer partidos políticos de cortísimo plazo, solo para participar en las siguientes elecciones, a pura publicidad y gastos de campaña o, pidiendo prestada la antigüedad necesaria, de otro partido, solo para cumplir con uno de los poquísimos requisitos del TSE. Sin embargo, también acabamos de ver al TSE en acción y entre otros hechos, dos partidos políticos afines al Ejecutivo, por errores internos diversos, quedaron por fuera de las próximas elecciones municipales. Son dos opciones menos para unas mejores elecciones, pero por eso necesitamos partidos políticos permanentes, en acción, que por lo menos conozcan la legislación vigente.
Pero necesitamos partidos políticos de verdad, de mediano y largo plazo, con estructuras serias, con planes y proyectos de meses y años en ejecución, con participación ciudadana real, con oportunidades para todos, con charlas, cursos y seminarios para todos los participantes, que produzcan nuevos liderazgos, sin egos ni egoísmos, que los temas de formación incluyan conocer las necesidades de todos los costarricenses, con especialización en el buen uso de los fondos públicos. Con trabajo demostrado en las comunidades. Necesitamos mucha más capacidad en nuestros Padres de la Patria y en las dirigencias municipales. Necesitamos que los exfuncionarios públicos, como representantes de sus partidos políticos, por medio de los cuales llegaron al poder, retribuyan en algo a Costa Rica, no por la paga, sino por la gloria y por la Patria, como satisfacción personal y como un excelente ejemplo para las nuevas generaciones.
El TSE debería tener entre sus prioridades estar revisando y corrigiendo diariamente, todo lo que sea necesario para que todos nuestros procesos electorales sean el reflejo de una democracia moderna, no la misma Costa Rica de hace 200 años. No es necesaria una nueva constitución, el TSE debería estar actualizando día a día todo lo relativo a todos nuestros procesos electorales. Ya la Sala IV había modificado un artículo para permitir la innecesaria reelección presidencial. Así que no es tan difícil modificar todos los demás artículos que sean necesarios y ayudar en algo a nuestro país.
Para muy pronto, esperamos también la no reelección total, de ningún puesto público y menos los de períodos de 8 larguísimos años como en el Poder Judicial, porque es obvio que toda reelección es inconveniente e innecesaria, dado que está muy claro que hay muchos otros puestos públicos a los que puede concursar cualquier buen alcalde o cualquier buen funcionario público y, además, para cualquier puesto público hay miles de costarricenses que también tienen derecho a tener la oportunidad de servir a la patria.
Con partidos políticos de verdad, la reelección no es necesaria en puestos públicos y por el contrario, esa reelección es inconveniente para el país y como democracia. Las buenas ideas y el buen trabajo de los puestos públicos debería seguir proviniendo día a día del buen funcionamiento obvio, de los partidos políticos permanentes que representan. Mientras tanto, cada vez más y más costarricenses podemos participar en las decisiones de nuestro país, por medio de la creciente influencia de todas las redes sociales y votando en las próximas elecciones municipales.