Debido al ejercicio profesional como asesor y consultor financiero, en ocasiones he tenido la posibilidad de consultar a la persona que tengo al frente, si se considera alguien de clase media, y por qué. Las respuestas han sido muy interesantes, y como normalmente están vinculadas a temas crediticios, sean hipotecarios o fiduciarios, se tratará de abordar este punto de la misma manera.
Un ingreso familiar de 2 millones de colones mensuales, ¿Será un ingreso de clase media? Es decir, con ese nivel de ingreso, ¿Podrá una familia de dos padres, y dos hijos menores de edad, representar la clase media en nuestro país, y mantener su nivel de vida?
Ya que el dicho popular dice: “el casado, casa quiere”, el costo promedio de una casa de 3 habitaciones, 2 baños completos, garaje para un auto, patios trasero y delantero pequeño, en una zona que no se ubica entre las áreas más caras ni las de menor precio, pero si con una localización urbana, y dentro del área metropolitana, podría tener un valor de 80 millones de colones; con un crédito hipotecario a 30 años plazo, la mensualidad aproximadamente podrían ser unos 650 mil colones por mes. En la zona rural del país, es posible encontrar casas con similares descripciones de construcción, y hasta con lotes un poco más grandes en menos dinero.
Y como la casa en cuestión tiene espacio para un auto, nuestra familia de 2 padres y 2 hijos menores de edad, al considerarse de “clase media”, sin llegar a ser pretenciosos, les podría gustar un auto familiar de segunda mano, no mayor en modelo del 2015, y con un valor aproximado a los 8 millones de colones, vehículo que también se tendrá que financiar, con el inconveniente de que por el año del modelo, no podrá disfrutar de las mejores tasas de interés que los bancos reservan para los más recientes; así las cosas, la mensualidad del auto familiar será aproximadamente de 190 mil colones, lo que no incluye la comisión bancaria, los seguros que desee adquirir, y el traspaso. Puede haber otros gastos asociados a la compra del auto, como las revisiones previas, los cambios de fluidos o aceites, y otras compras “de acomodo”, o de personalización que se le pueden hacer al vehículo.
La familia, hace compras en el súper mercado por 250 mil colones mensuales, no incluye frutas, verduras o carne, que puede adquirir en otros sitios; y como los padres sospechan, que la educación pública, los servicios de salud públicos, no pasan por su mejor momento, desean que sus hijos tengan educación privada, e invierten un promedio de 400 mil colones por los 2 menores de edad, que incluye la mensualidad del centro educativo y el transporte en micro bus. Entre los gastos de electricidad, agua, internet de casa, al menos dos celulares con sus planes -podrían ser más, si los chicos son adolescentes- y monitoreo de seguridad, podría rondar un monto de 150 mil colones mensuales.
Ahora bien, si el ingreso -como se mencionó en un principio- es de 2 millones de colones, que se obtiene vía salario, el ingreso neto familiar, luego del aporte obrero patronal y del impuesto de la renta, sin que haya ninguna otra deducción más, sería aproximadamente de 1 millón 650 mil colones mensuales. Para facilidad del lector, de manera muy sencilla se presentan los datos, recordando que son datos aproximados, y que cada quién podrá comparar con los propios:
Presupuesto Familiar Aproximado
Ingreso Salarial Neto: 1650000
(-) Hipoteca casa: 650000
(-) Préstamo Auto: 190000
(-) Compras súper mercado: 250000
(-) Educación hijos: 400000
(-) Servicios públicos: 150000
Saldo: 10000
- Los cálculos de los préstamos para obtener la mensualidad, utiliza el interés compuesto, como se hace normalmente, y se parte del valor fijado del bien, según el ejemplo.
- La probabilidad de que el saldo positivo sea mayor a 10 mil colones es posible, dependerá del interés y la disciplina familiar en optimizar algunos elementos de los gastos familiares, sin embargo, no es probable una diferencia sustancial, debido a que la mayoría de egresos son fijos.
Notará el amable lector, que un rubro como recreación, en forma de vacaciones, visitas a restaurantes, cines y otros, no se contemplan; más bien, si se mantiene el argumento de que la educación y la salud públicas están en crisis, y por ende, también se busca la atención médica privada y la medicina privada, cualquier enfermedad de un miembro de la familia, desequilibraría el endeble presupuesto; igual sucede con una avería del auto familiar, o un gasto inesperado de los miembros de la familia.
El problema más grande radica en la pobre probabilidad de ahorro programado, por lo que tendrán que priorizar algunos aspectos, que a la larga podrían contradecir la perspectiva de ser una familia de clase media, y tendría que ser la escogencia, entre la disminución de gastos -la disminución razonable tiene un límite- o bien, optar por la educación y salud públicas, con lo que ello conlleva, claro está, desde la perspectiva de esta familia. Y entonces, esto nos lleva a la siguiente pregunta:
¿Es un salario de lujo el de 2 millones de colones?
Como el amable lector recordará, cuando en el año 2018, en la Asamblea Legislativa se discutía el entonces Proyecto de Ley sobre el fortalecimiento de las finanzas Públicas, que al ser aprobado se convirtió en la Ley 9635, la cual fue un duro paquete fiscal, especialmente para las personas asalariadas del sector privado y público, en aquél momento, prácticamente todo salario mayor a 1 millón de colones, según el discurso de diferentes sectores, incluyendo el gobierno del Presidente Carlos Alvarado, se satanizó diciendo que eran “salarios de lujo”; aún a pesar de que el tipo de cambio con respecto al dólar estaba más alto que en el presente, existiendo en ese momento inflación, cosa que en éste momento más bien se tiene inflación negativa -aunque los precios de los bienes y servicios siguen siendo altos- y aún así, al aplicar las medidas fiscales, se redujo el poder adquisitivo de los consumidores. Se recomienda respetuosamente al lector, revisar el artículo titulado: El mito de la oferta y demanda en la fijación de precios al Consumidor: El tipo de cambio y la Oferta Monetaria, de quien suscribe, y que encontrará en el enlace: https://elmundo.cr/opinion/el-mito-de-la-oferta-y-demanda-en-la-fijacion-de-precios-al-consumidor-el-tipo-de-cambio-y-la-oferta-monetaria/
Ese discurso, que fue activado y desarrollado en un gobierno que se definía así mismo como “progresista”, se mantiene todavía hoy, aún cuando el Gobierno Chaves Robles, y el actual, Fernández Delgado, dicen aplicar el “liberalismo económico”. Pero, independientemente del enfoque liberal que se aplique, ¿De qué manera el liberalismo económico empresarial contribuye socialmente? Lo hace de 3 maneras:
- Pago de impuestos, sin fraude o evasión fiscal.
- Pago de salarios justos a los colaboradores, basado en el mérito y el esfuerzo.
- Programas de responsabilidad social corporativos, que mejoran la imagen de la empresa y pueden acceder como incentivo a escudos fiscales.
En un informe de la OCDE sobre Costa Rica, indica que entre el año 2022 y el 2025, se dio un incremento en los ingresos de los hogares en un 36.6% (se comparte el enlace de la nota periodística), y sin embargo, los salarios del sector público estaban congelados desde el año 2020 por la regla fiscal, y los aumentos de ley, en el salario de los trabajadores del sector privado fueron bajos, pues casi no teníamos inflación, según el gobierno de turno. La pregunta está servida, ¿Si no se vio reflejado en el salario o la pensión, el crecimiento en el ingreso por habitante de un 36.6%, entonces quién lo tiene?
Al manipular la meritocracia salarial, se rompe con un aspecto fundamental del liberalismo económico, pues este defiende que quien trabaja más, se capacita y se esfuerza, progresa. Pero cuando los datos demuestran que la clase trabajadora y profesional produce más riqueza, pero sus salarios se estancan y su poder adquisitivo se reduce por los altos precios, el sistema deja de ser un capitalismo de libre competencia y se convierte en un modelo de acumulación oligopólica. Los trabajadores que obtienen su salario en dólares, debido a la disminución en el tipo de cambio, también han perdido poder adquisitivo en la economía.
Por otra parte, Si se ahoga a la clase media, llamando “lujo” a un ingreso de 2 millones de colones, y se mantienen los salarios deprimidos mientras los precios suben, se destruye a los consumidores. ¿Quién va a comprar los bienes y servicios de las empresas locales si la clase media solo tiene para pagar la hipoteca, el carro de segunda y el súper? El capitalismo necesita clientes con capacidad de pago, no familias sobreendeudadas.
La actual narrativa económica en el país, está traicionando los verdaderos principios del libre mercado. La riqueza se debe generar con libertad, pero se debe distribuir con justicia a través del valor del trabajo y de servicios públicos eficientes. Decirle al ciudadano, que un profesional que gana 2 millones de colones, es una persona “rica de lujo,” constituye una cortina de humo perfecta para desviar la mirada de la verdadera acumulación. Mientras la opinión pública discute si el salario de un educador, un médico o un director de departamento es muy alto, el verdadero grueso de ese 36% de crecimiento económico se está concentrando en poquísimas manos, ensanchando la brecha y destruyendo la histórica equidad costarricense.
En concreto, la verdadera pregunta que se debería hacer, no es si un profesional que gana dos millones de colones es ‘rico’, sino por qué el diseño de nuestra política fiscal y monetaria parece ensañarse con quienes sostienen el consumo local. Perpetuar la narrativa del ‘salario de lujo’ es perpetuar el engaño. El libre mercado real premia el esfuerzo; el modelo actual lo castiga. Si no se corrige el rumbo y se devuelve el valor real al trabajo, se terminará por ahogar al consumidor, y sin consumidores, no hay capitalismo que aguante.
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El autor es Licenciado en Banca y Finanzas, egresado de un posgrado en dirección Estratégica y persona con discapacidad visual.