Un llamado a la acción en el mes del ambiente

» Por Flora Montealegre Guillén - Directora Ejecutiva Fundación CRUSA

Todos hemos experimentado los efectos del cambio climático y su principal consecuencia en la temperatura, por ejemplo, se estima que en Costa Rica aumentó en promedio 1.4°C. (Berley Earth 2020). Además, hemos sufrido por la escasez o exceso de lluvia en diferentes regiones del país, inundaciones en zonas urbanas, entre otros.

Y es que nuestro país no escapa de los retos climáticos que vivimos, por ello, el Día Mundial del Ambiente es una oportunidad invaluable para reflexionar sobre la necesidad de articular acciones para revertir los efectos del cambio climático en nuestro planeta.

Este es un momento crucial. La población de Costa Rica creció rápidamente, superando los cinco millones de habitantes a 2022, según el INEC, lo que intensificó la urbanización, especialmente en la Gran Área Metropolitana (GAM). Este incremento poblacional puso en jaque la infraestructura y los servicios básicos, como el agua, la gestión de residuos y el transporte.

Además, el uso de energía, las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo doméstico de materiales aumentaron en los últimos 15 años, según la Revisión de Desempeño Ambiental de Costa Rica realizada por la OCDE en 2023.

En este contexto, es vital destacar el papel esencial que las organizaciones y empresas puedan asumir en la promoción de la disminución en la baja de emisiones de carbono, la búsqueda de innovaciones en los diversos sectores productivos –especialmente el agroindustral- y la protección ambiental para abordar el cambio climático y sus efectos devastadores.

En la Fundación CRUSA estamos comprometidos con el impulso de iniciativas que fomenten una economía verde y sostenible, trabajando en colaboración con empresas y sectores prioritarios para promover soluciones transformadoras que reduzcan las emisiones de carbono y protejan nuestros ecosistemas.

Un ejemplo destacado es el proyecto “Acelerando la transición del transporte público eléctrico en la Gran Área Metropolitana”, lanzado en septiembre de 2023 junto con el MINAE y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Esta iniciativa contempla un plan piloto de seis taxis eléctricos que operan en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría. La iniciativa permitirá evaluar el rendimiento, la autonomía, los patrones de carga y los costos, demostrando los beneficios ambientales y el bienestar que esta modalidad puede generar.

El programa busca además, sentar las bases para encaminar a que toda la flotilla de taxis del país sea más sostenible, reduciendo la huella de carbono del transporte público. Esto es fundamental para limitar el calentamiento global y sus consecuencias catastróficas, en un escenario donde el transporte, casi exclusivamente por carretera, es la mayor fuente de emisiones, representando el 42% de ellas en 2017, según el mismo informe de la OCDE.

Si cada persona, empresa, organización y gobierno local reconociéramos que la protección del medio ambiente no solo es una responsabilidad ética, sino también una oportunidad para la innovación y el crecimiento sostenible, contribuiríamos de forma significativa a la construcción de un futuro y una Costa Rica más próspera, sostenible e inclusiva.

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