San José y la salud: una mirada integral desde la vida cotidiana

» Por Iztarú Alfaro - Regidora de San José

Como mujer que vive, camina y escucha a diario las voces de distintas comunidades de nuestra provincia, sé que hablar de salud en San José es hablar de muchas realidades. San José no es una ciudad, es una provincia llena de contrastes: con cantones densamente poblados, otros más rurales, zonas con acceso a servicios y otras que siguen esperando ser atendidas como merecen.

Desde mi experiencia, estoy convencida de que necesitamos fortalecer con urgencia las redes del sistema de salud en todos los niveles. No hablo solo de más hospitales o clínicas —que por supuesto son necesarios—, sino de construir un sistema realmente integral. Un sistema que incluya atención primaria accesible, salud comunitaria, programas preventivos, salud mental, y atención oportuna para todas las personas, sin importar dónde vivan o cuánto tengan.

También entiendo que hablar de salud no se limita al ámbito médico. La salud pública se construye con condiciones básicas de vida digna: agua potable en todas las casas, recolección adecuada de residuos, manejo responsable de aguas residuales, control de plagas, y espacios limpios y seguros para vivir. Todo eso es parte de un buen saneamiento, y todo eso incide directamente en nuestra salud.

En algunos cantones de San José, estas condiciones aún son un privilegio, no un derecho garantizado. Eso no es justo. Hay comunidades enteras que viven expuestas a riesgos que podríamos evitar si el Estado tuviera una presencia más fuerte, más cercana y más comprometida. Y es que no todos los cantones tienen los mismos problemas ni las mismas soluciones. Por eso, necesitamos una mirada territorial, sensible a las particularidades de cada lugar, que distribuya los recursos de manera justa y eficiente.

Para lograrlo, tenemos que dejar de ver la salud como un gasto y empezar a verla como una inversión en el presente y en el futuro de nuestra gente. Invertir en salud es invertir en calidad de vida, en productividad, en paz social. Es evitar enfermedades antes de que aparezcan. Es darle a las personas la posibilidad de vivir bien.

Estoy convencida de que este esfuerzo debe estar liderado por el Estado, con una visión clara, firme y solidaria. Pero también sé que no puede hacerse sola. Los gobiernos locales tienen un papel fundamental, porque conocen sus territorios, sus necesidades y sus urgencias. Y las comunidades, organizadas, participativas y activas, son una pieza clave para que todo funcione.

La salud de nuestra provincia no se construye desde un escritorio: se construye en el barrio, en el EBAIS, en el acueducto comunal, en el basurero que sí pasa o en el que no. Se construye entre todas y todos, pero con un Estado que lidere, escuche y actúe.

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