El cierre del año 2025 está marcado por noticias difíciles: pérdida de vidas humanas a manos del sicariato, la sensación de inseguridad que se siente en las comunidades y barrios, alto costo de los de los productos de la canasta básica, que golpea con fuerza el bolsillo de las familias, y por último la falta de más empleos para quienes desean trabajar.
En este contexto, cabe destacar, que aún en medio de este panorama complejo, Costa Rica muestra señales que invitan a no perder la fe. Los números crecientes del turismo reflejan confianza internacional, generan empleo y recuerdan el enorme potencial del país cuando se apuesta por la paz, la institucionalidad y el trabajo honesto. Son luces que, aunque no borran las dificultades, ayudan a abrir camino hacia la recuperación.
El nuevo año también nos recuerda que estamos a las puertas de una elección decisiva para los intereses nacionales. Será un momento clave para reflexionar, participar con responsabilidad y reafirmar el valor de la democracia como herramienta para construir soluciones y recuperar la seguridad, la justicia social y la esperanza colectiva.
La elección de un nuevo gobierno renueva las expectativas en relación con el presente y el futuro en cuanto a donde vamos y a donde queremos ir, en referencia al tema de la seguridad ciudadana, el tema de la pobreza, que para nadie es un secreto que tuvo un repunte significativo, y no menos importante la corrupción en la función pública.
Desde el punto de vista de la seguridad, los costarricenses aspiramos a vivir libres y tranquilos, confiando en nuestras instituciones y en el liderazgo de quienes han sido electos para servir al bien común. La expectativa es que los nuevos diputados y ministros actúen con responsabilidad, visión y compromiso, tomando decisiones acertadas que fortalezcan la paz social y devuelvan la confianza a la población.
Costa Rica inicia el año 2026 con el firme deseo de brillar y reafirmarse como una nación unida, trabajadora y solidaria, donde cada ciudadano pueda sentirse parte activa de las decisiones que marcan el rumbo del país y contribuir al bienestar colectivo. El anhelo es claro: un país que avance con oportunidades, equidad y desarrollo para todas las regiones.
Costa Rica sueña con un país donde el trabajo digno sea una realidad para todos, donde la educación recupere su fuerza y nos permita volver a ser líderes en ese campo, que históricamente nos ha distinguido. Soñamos con aulas que formen ciudadanos críticos, solidarios y preparados para los desafíos del presente y del futuro.
Soñamos también con una nación que respete y cuide a sus adultos mayores, que les tienda la mano con gratitud y responsabilidad, atendiendo sus necesidades con dignidad.
Del mismo modo, aspiramos a un país que proteja y acompañe a la niñez y a las mujeres, garantizando oportunidades, seguridad y bienestar para todos.
Finalmente, estos sueños reflejan el anhelo profundo de una sociedad más justa, humana y solidaria. Un sueño que solo será posible con compromiso, políticas responsables y el esfuerzo conjunto de toda Costa Rica.