
Es muy común escuchar críticas al trabajo que hacen los asesores de los diputados y diputadas en la Asamblea Legislativa. Frases como “no sirven para nada” o “son unos vagabundos” son usuales a la hora de describir la labor de estas personas. Recientemente terminé un periodo de casi 4 años trabajando como asesor en la Asamblea Legislativa. Ahí tuve la oportunidad de conocer a fondo el trabajo que se hace desde el Primer Poder de la República. Pero ¿de verdad no hacen nada?
Para contestar esa pregunta, lo primero que debemos aclarar es que existen muchos funcionarlos que trabajan en el Congreso. Hay ujieres, trabajadores de seguridad, limpieza, administrativos, técnicos y un sin número de personas que laboran arduamente para que todo fluya correctamente, sin embargo este artículo se centra en los empleados de confianza de los diputados.
Cada diputado tiene derecho a 5,89 asesores, número que se redondea a 5 por curul. Además, cada fracción tiene derecho a un número determinado de plazas, que se reparten en proporción a la cantidad de diputados que la conforma. Los salarios base, que varían dependiendo del tipo de plaza y sus requisitos, rondan desde los 435,000 colones hasta los 714,000. A estos montos se le agregan anualidades y otros incentivos como el de dedicación exclusiva.
¿Qué hacen los asesores de los diputados? Cada legislador le asigna las funciones que requiera y sean pertinentes para su agenda, por lo que podríamos decir, que cada despacho es un mundo propio, pero en términos generales, los asesores brindan soporte técnico, jurídico y político sobre los diversos temas que se conocen en la Asamblea Legislativa. Esto significa, en la mayoría de los casos, redactar proyectos de ley, informes técnicos, mociones y discursos; contestar correspondencia, asesorar y acompañarlo al plenario, comisiones o reuniones y cualquier otra tarea que requiera dentro o fuera de la Asamblea Legislativa, por ejemplo, acompañarlo en sus giras a diferentes lugares del país.
Para todo esto es necesario que la persona asesora tenga un conocimiento amplio sobre la Constitución Política, el Reglamento de la Asamblea Legislativa, así como de los distintos proyectos y asuntos que conforman la agenda del despacho. Es común que los diputados asignen asesores para el trabajo de determinadas tareas o comisiones en función de sus conocimientos. Por ejemplo, generalmente, los asesores que acompañan las comisiones de Jurídicos, o Consultas de Constitucionalidad tienen conocimientos en derecho. Aquellos que trabajan en Hacendarios o Económicos, suelen tener estudios en economía o administración.
Es un trabajo duro. Si el diputado trabaja 24/7, sus asesores lo hacen también. Las jornadas laborales son largas, inician temprano en la mañana y terminan tarde en la noche y muchas veces se extienden a los fines de semana. La virtualidad, la facilidad de comunicación y el escrutinio público de la prensa y la gente por medio de redes sociales, exige que el diputado responda de manera inmediata cuando es requerido. Al ser temas que requieren de asistencia técnica, los asesores casi siempre están detrás de esas respuestas.
Entonces no es correcto afirmar que los asesores de los diputados no hacen nada. Evidentemente, como lo sucede en cualquier lugar, hay gente que aporta más que otra, pero en términos generales, los asesores legislativos no solo trabajan mucho, sino que también cumplen un papel muy importante en el quehacer legislativo.
Para ello hay asesores muy experimentados. Conocen tan a profundidad la agenda que se discute y los respectivos procedimientos legislativos, que los diputados les suelen preguntar hasta cómo deben votar ciertos temas. En las fotos e imágenes que comparten los legisladores en sus redes, o los noticieros, es muy común reconocer su presencia al lado o un poco atrás de cada uno de ellos. Estos asesores, por lo general prestan mucha atención y cuidan que se respete los procedimientos legislativos y que las decisiones que se tomen estén respaldadas por criterios técnicos, jurídicos y políticos.
Dicho todo lo anterior, es cierto que hay algunos asesores que trabajan considerablemente menos. Existen muchos aspectos por mejorar en el parlamento costarricense, desde la forma como se designan los diputados, hasta como se nombran, distribuyen y trabajan los asesores. No tiene mucho sentido que mientras hay diputados que participan de seis o siete comisiones, los que forman parte de dos o tres tengan derecho al mismo número de asesores. Es importante también transparentar el trabajo de los asesores legislativos, así como la forma en la que se evalúa su trabajo.
No es posible pensar en el buen desempeño de los diputados ni un adecuado cumplemiento de las funciones que la Constitución Política les asigna, sin el trabajo de los asesores. Aunque ya quedó demostrado que estas personas son indispensables, no podemos dejar de ser críticos. El reto de tener cada día un Parlamento más moderno y eficiente, nos obliga a repensar y profesionalizar aún más la función de los asesores, con el propósito de mejorar la cantidad y calidad del trabajo legislativo.
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